Celebración de los 125 años de todo un barrio en Consuegra: El barrio de El Imparcial (1892-2017)

Dentro de los actos que la Asociación de Vecinos «El Imparcial» está organizando para conmemorar los 125 años de este querido barrio consaburense,  informamos que tendrá lugar un pregón a cargo de José García Cano, miembro del Grupo de Estudios Campo de San Juan.

En el mismo, se hará un repaso a la historia de este nuevo barrio, que se denominó de igual forma que el famoso periódico madrileño del siglo XIX «El Imparcial», pues este diario consiguió realizar una suscripción nacional de fondos destinados a las localidades de Consuegra y de Almería pues ambas habían sufrido las devastadoras consecuencias de una serie de inundaciones que en el caso de Consuegra, asolaron la población un 11 de septiembre de 1891.

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Consuegra días después de la inundación del 11 de septiembre de 1891

 

Tal fue la colaboración de los lectores de El Imparcial y de los españoles en general, en aquella suscripción, que el periódico decidió crear todo un barrio con 80 viviendas para dar cobijo a las decenas de familias que se habían quedado sin hogar por culpa de las aguas turbulentas del río Amarguillo. Por fin, el 1 de octubre de 1892, se daba por inaugurado el barrio que se denominó «El Imparcial», en honor al periódico que se encargó de gestionar los fondos y de levantar las viviendas. 

iglesia san rafael

Hoy, 125 años después, queremos rendir un homenaje tanto a los 359 vecinos que fallecieron por culpa de la riada, como a todos los que quedaron sin hogar y sin forma de subsistir y que poco tiempo después, algunos de ellos, pudieron ver un atisbo de esperanza cuando se les concedió una casa en este nuevo barrio de Consuegra.

El pregón tendrá lugar el próximo sábado 30 de septiembre a las 20:00 horas en la sede de la Asociación de Vecinos «El Imparcial», calle don Antonio del Águila nº 24.

Cartel actos 125 aniversario barrio El Imparcial

 

 

3 comments

  1. Creo que a todos os va interesar el siguiente relato que transcribo, de cómo se vivió la inundación de Consuegra en Madridejos en el año 1891. Es un relato escalofriante, para hacerse una idea de lo que pudo ocurrir en la vecina población de Consuegra. El mismo protagonista que lo vivió en primera persona, nos lo cuenta. Se trata de un manuscrito realizado por un madridejense, Francisco Ortega Gallego, conocido como el «guarda mayor», nacido en 1879, que entre otros temas aborda éste de la inundación de Consuegra y cómo fue vivido en Madridejos. Es un testimonio inédito y como hemos indicado es un relato escalofriante, que nos habla de la magnitud del desastre. Pasamos a transcribir el documento:
    «El día 11 de septiembre del año 1891, ocurrió la castástrofe y el terror para todos estos pueblos de la inundación que sufrió el pueblo de Consuegra, pues aquel día tan triste y aciago para todos los que fuimos testigos presenciales. No olvidéis las generaciones venideras estos detalles que hos dejo escritos. Se presentaron las nubes muy espantosas a las siete de la mañana del citado día 11 y por los cuatro costados del universo. Unas se iban y venían con truenos y relámpagos que se estremecía la tierra con golpes de agüa, que a las 10 de la mañana ya teníamos todos los cañadizos ya cañadas por pequeños que fueran que no había ser humano que los pudiese cruzar. Pero sobre todo, desde las nueve a las once de la noche, donde ya el pánico se apoderó de todos nosotros; al ver los relámpagos que se quedaban sujetos a la tierra algunos segundos y los truenos que daban, aquello parecía el fin del mundo con un golpe de agua que dio la señal. Y el liégamo quince pasos dentro del camino de Cebrián más arriba de la curva de la Carretera del Puerto, y por el lado del pueblo llegó el agüa al paseo del Santísimo Cristo, tanto que dentro de la hermita se puso un metro de altura, la cual la que no salió por sí sola, la sacaron con una bomba por estar la hermita algo más honda del nivel del terreno; habiendo dejado las aguas una viga atrancada en la puerta principal de la citada hermita, y como he dicho antes, quince pasos más arriba de la curva de la carretera en el camino de Cebrián, había entre las maderas que orilló la corriente un cuartón o viga de un peso considerable.
    Todo esto vino de Consuegra para que se den cuenta los que leáis esto, estuvo el agua media cuarta por encima del piso del puente de la carretera, y en toda la corriente no quedó una sola noria, como no fuese alguna que estuvo bien sugeta con postes, pues todas las demás tuvieron que ir sus dueños por ellas a los términos de Camuñas y Villafranca. Y después de todo, nuestro pueblo pudo dar gracias a Dios porque tan sólo tubo una desgracia que le ocurrió a Rito Gutiérrez Gallego, de 13 años. Este muchacho le sorprendió la nuve en el palomar y alameda de Barbas, o sea de José Álvarez Suárez, y cometió la imprudencia de salir fuera de la casa o sea de las cámaras de arriba a las nueve de la mañana sin hacer caso del palomero; y un remolino de agua le precipitó y se lo llevó sacándole al día siguiente en las alamedas de Camuñas y allí esta enterrado. Pero en Consuegra fueron víctimas algunas más de 800 personas, tanto que en nuestro término se sacaron 66 cadáveres de ambos sesos y edades y esto solo al día siguiente, o sea el 12. Pero después recogiendo las maderas y enseres que dejó repartidos la corriente, sacaron otros ocho, ya en descomposición; y maderas recogidas que las iban apilando en la plaza de los toros vieja. Y en el sitio donde estaba la iglesia de Santa María había unos 25 vvagones, pues el ver aquel desastre causaba espanto, fuera de camas, ropas, baúles, arcas, sillas, en fin de todo; ya se sabe qué existe en un pueblo. Caballería de todas clases sin número, ahogadas. Éstas las quemaron en los Barrizos en la loma que a la frente a la alameda de Barbas, fuera del ganado lanar y cabrío y algunos cerdos que también había muertos. De éstos últimos se salvaron bastantes, los cuales se recogieron y se presentaron a las autoridades remitiéndolos a Consuegra para alimentar a las familias que quedaron en la miseria. Pues en el camino de Camuñas en el sitio del Nabajo, que no existía la Carretera había trastos de todas clases y animales muertos. Esto en medio del camino que el agua los orilló; también había una cama de madera completa con todas sus ropas correspondientes atravesada en una noria que estaba al pie del citado camino, cuya noria estaba casi del todo dentro del pozo por haberse hundido esto.
    En el puente de la Carretera había atravesado todo lo que pertenece a un patio, o sean los corredores con sus vigas y las columnas de madera clavadas. Cuánto no había en este puente detenido, que las cornisas, o sean, las puentes de los pretiles o paerejas, las bolearon las maderas que había atrancadas al empuje que éstas hicieron. El otro puente que había en el camino de Valdezarza o de las sierras, que las aguas no dejaron más de el casco, y tuvieron que undirle, y hacer el que existe. Allí había un álamo negro arrancado de cuajo, pero del tamaño que no podía un hombre atrabancarle, y también había entre otras cosas, una carreta con los bueyes enganchados en ella, pero ahogados. El puente que había en la Carretera de Villacañas en la Cañada de la Serna que estaba recién hecho y era más pequeño que el que existe, le socavó el agua y no hizo nada más que bolearle, tanto que no se vio señales de él por ningún sitio, dejando en el mismo sitio un pozo lleno de agua que causaba respeto el acercarse a él. En aquel tiempo estaba la carretera sin terminar, de hacer el puente que existe. Para poder construirle tubieron que sacar el agüa con cuatro bombas al año siguiente. Había para cada una 12 hombres y se relevaban a menudo de noche y día, y así después de todo el mes de septiembre pudieron limpiarlo y echar los cimientos del puente que existe”.
    (Este texto está tomado de un manuscrito, ORTEGA GALLEGO, Francisco: Copia de la fundación de la villa de Madridejos (primeras décadas del siglo XX).

    Marcial Morales Sánchez-Tembleque.

  2. ¡Enhorabuena, Pepe! Es un merecido honor ser el pregonero de este evento. Tenemos una idea sobre el alcance de esta tragedia en Consuegra por haber oido tu presentación este verano que tocó en parte el tema de la riada. La tragedia y la voluntad de superación es una historia relevante a nuestro mundo contemporáneo. Ojalá que pudiéramos estar en Consuegra para el evento.

    Davydd

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