Consuegra, una pequeña corte del siglo XVII

Todos sabemos que el pasado glorioso de Consuegra atesora muchos momentos únicos, irrepetibles, periodos que han marcado nuestro devenir como ciudad, nuestra estructura urbana y social y como no, la identidad de los consaburenses protagonistas de aquellos hechos.
Uno de esos periodos únicos, florecientes y que supusieron un cambio radical –aunque durante un corto espacio de tiempo- en la entonces villa, fue el situado a mediados del siglo XVII, más concretamente desde finales del mes de julio de 1664 hasta principios de agosto de 1666, fechas en las cuales Consuegra contó con un huésped de honor; nada más y nada menos que el Prior de la Orden de San Juan, el tan odiado por unos y querido por otros, don Juan José de Austria, hijo bastardo de Felipe IV y María la Calderona.
Recién perdida la batalla de Portugal, don Juan José había solicitado licencia para retirarse a algún lugar del priorato, mientras el rey buscaba un puesto acorde a su persona. Cuando se le concede la licencia, nuestro prior llega a Consuegra, capital del priorato, donde se le recibe con los brazos abiertos, no solo por el honor de que el mismísimo prior escogiera la villa como residencia, sino también por los beneficios y favores que ello podía suponer para el pueblo y sus habitantes. Don Juan José usaría tanto el castillo, -todavía un edificio sólido y una residencia más o menos digna para el hijo de un rey-, como el palacio prioral –o palacio de la tercia-, el primero de residencia de verano y el segundo para la época invernal.
Por lo que respecta al palacio, y por el extracto de cuentas e inversiones realizadas en él durante la estancia del prior en Consuegra, debía de estar en un estado deplorable, pues se invierte en él, una cantidad ingente del presupuesto de su alteza. Por nuestro desaparecido palacio, pasaron por aquellas fechas de 1664, nada más llegar el prior, multitud de alarifes, artistas, pintores, canteros, carpinteros, cristaleros, tapiceros, plateros, etc., etc., con el único fin de convertir aquella enorme y desvencijada casa prioral en una residencia acorde con la personalidad que la ocupaba. Suponemos que la sociedad consaburense debió de alborotarse en sumo grado. Por ejemplo, muchos de los artesanos requeridos para la reforma eran de la localidad, como el maestro alarife Esteban Román, o el caso de un pintor de Madridejos llamado Felipe Arias, el cual pintó el balcón que comunicaba el palacio prioral con la parroquia de Santa María, así como “las listas del cuarto de Su Alteza”. También aparece el nombre de un consaburense que llegaría a ostentar el título de maestro marmolista de las obras de su alteza, el cual no es otro que
Rodrigo Carrasco Gallego, que a partir de las obras realizadas en Consuegra, participaría activamente en otros encargos reales tanto en Toledo, como en Madrid a merced de su buen trabajo y resultados.
Consuegra debió de acoger no solo al prior, sino como es lógico a todo el séquito y personal que le acompañaba. El cortejo de personas que podían ir tras don Juan José, solo es evaluable si estudiamos las relaciones nominales que se conservan relativas a los criados que tenían derecho a comer pan del presupuesto de su alteza.
Si hacemos un rápido repaso a esta lista nos encontramos con los siguientes oficios: confesor de su alteza, secretario de estado y guerra, oficial de estado y guerra, ayuda de cámara (en número de 10), capellán de honor, ayuda de oratorio, mayordomo, gentileshombres, sumiller de panadería, ujier de viandas, lavandera de boca y estado, entretenido de la frutería, sumiller de la cava, mozo de la cava, cerero mayor, sausier (encargado de las salsas en las comidas), ayudante de la sausería, guardamangier (encargado de abastecer de viandas), cebador de las aves, entretenido de la potajería, cocinero, cocinero de servilleta, repostero, asesores, grefier, tapicero, ayudante de tapicero, guardarropas, lavandera, sastre de cámara, zapatero de cámara, escudero de a pie, caballerizos, correos, palafrenero (16), cochero (más de 10), picador, herrador, maestro
de coches, sillero, tres trompetas, un timbalero, ujier de cámara, ujier de saleta, médico de cámara, médico de familia, barbero, boticario, sangrador, mozo del retrete, barrendero, literero, mozo de mulas, cazador de volatería (aves, gallinas, etc.), lacayos (más de 15), ayo de los pajes, maestro de los pajes, maestro de armas de los pajes, enfermera, repostero de los pajes, sastre de los pajes, acemilero, aguador, músico de cámara (7, algunos de ellos alemanes), jugador de pelota, cirujano, guardias, soldados y para completar la nómina hasta un enano cuyo nombre era Esteban Durriós, el cual acompañaba a don Juan José desde hacía años y que además quedó Detalle del cuadro Salomón y la Reina de Saba, de Luca Giordano, donde se representa a Esteban Durriós, enano de la corte de don Juan José de Austria inmortalizado en una obra de Luca Giordano mientras servía en la casa de Carlos II.
Con esta enorme –y a su vez resumida- lista, nos podemos hacer una idea del aumento de población y de movimiento social que supuso a Consuegra la llegada de don Juan José. Si nos han parecido más que curiosos algunos de los empleados que servían a su servicio, igual de
curioso nos puede parecer por ejemplo, como el prior iba acompañado también de varios animales. Entre ellos 3 leones para los cuales se procuraron las respectivas jaulas en el interior del palacio. Otro animal exótico del que hacía alarde el prior era un loro llamado “Cardenal”, para
el cual se había encargado en Sevilla una jaula de ébano y marfil de la cual hay constancia que también llegó a Consuegra, pues en enero de 1665 la jaula tuvo que ser reparada y se confeccionó además un pie de madera para la misma.

Detalle del plano del palacio Prioral de Consuegra, donde se encontraba la puerta llamada de la leonera señalada con el número 23. Archivo General de Palacio. Fondo Infante don Gabriel. Secretaría. Legajo 125. Signatura: Plano 5470

Para terminar, la influencia de Juan de la Tierra, como así fue bautizado nuestro prior, llegaría también al ámbito religioso de Consuegra, ya que a su llegada trajo consigo desde la campaña de Barcelona una imagen que según él, le había ayudado a salir victorioso y que se había encontrado en una de las puertas de la ciudad catalana: la imagen de Nuestra Señora del Socorro, la cual, al menos durante la presencia de don Juan José de Austria en Consuegra, fue colocada en el altar mayor de la parroquia de Santa María y mencionada en la documentación como “patrona de Consuegra”, entendiendo esta nominación de patrona como un precepto del prior, ya que sería su deseo que se fomentase el culto y devoción a esta imagen a la cual él tenía
especial cariño, pero no podemos olvidar que en el castillo, la virgen de la Blanca ya llevaba algunos años velando y cuidando de los habitantes de Consuegra, a la cual nuestro protagonista también favorecería con diferentes donativos y reparos, como por ejemplo la construcción de la
reja del altar mayor.

José García Cano

One comment

  1. Es impresionante la lista de empleados/vasallos que se trajeron a Consuegra. Lo que no está claro es si fuera su presencia en Consuegra un estímulo para la economía local o una carga. Muy interesante.

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