Garrotillo y gripe española en Herencia

El Garrotillo

Se entendió por “Garrotillo” en España, durante varios siglos (del XVI al XIX), a la enfermedad
que posteriormente se conocería por DIFTERIA y que fue la causante de una gran mortalidad desde elprincipio de los tiempos.
Ya en el siglo IV a.C., Hipócrates describió los síntomas de asfixia y la evolución clínica de lo
que pudo ser una difteria.
En el Talmud (libro de leyes judío), en el siglo II d.C., se menciona esta enfermedad con el
nombre de “Askara”. Agregaba este libro que la muerte ocurre por asfixia y “que es la peor de las 903 formas de muerte conocida”. Como método para prevenirla manifestaba que “quien come lentejas una vez al mes, echa sal a las comidas y agua a todas la bebidas mantiene la Askara alejada de su casa”.
En la Edad Media, se describen epidemias de esta enfermedad en los años 836 y 1004,
descritas como “un catarro descendente de la faringe, que conducía a la sofocación y que se
denomina pestilencia funcium”.
A partir del siglo XVI y principio del siglo XVII las epidemias originadas en el centro de Europa se
extendieron por España, donde un famoso médico Francisco López de Villalobos (1473-1549) puso las bases para su estudio y lenta curación. Fueron principalmente virulentas las epidemias de 1583, 1596, 1600, 1605, 1613 (que fue llamado “el año de garrotillo”, 1618, 1630, 1645 y 1666.

Así, durante esos siglos, a la peste bubónica, el tifus exantemático (o tabardillo), la viruela, se unía el garrotillo como una epidemia donde quedaban incluidas “toda angina sofocantes o esquinancia” que causaría numerosas víctimas. El nombre de garrotillo deriva de la cara de los enfermos en un cruel sufrimiento que la hacía comparable al rostro de los penados que sufrían el “tormento del garrote”.
Además del citado López de Villalobos, otros grandes médicos de estos siglos como Luis Mercado (s. XVI), Casales y Villarreal (s. XVII), Navarrete y Juan Antonio Pascual (s. XVIII)… Otro gran estudioso de esta enfermedad, importante por su proximidad geográfica a nosotros, fue el daimieleño Juan Alonso de Fontecha (1560-1620).
Ya por entonces se recomendaba “como de buenos efectos, la sangría de la vena cefálica y
los toques locales con ácido nítrico”.
Se sabía de su gran capacidad contagiosa “pues se vio familias enteras padecer este mal,
empezando por uno e invadiendo a los demás. Porque vio niño que padeciendo este mal lo
pegaron a sus madres lactando y, por le contrario, madres enfermas que transmitieron a sus
hijos; por haber visto presentarse la enfermedad en personas que durmieron en la cama de los
enfermos…”
Los signos de la enfermedad quedaban descritos de la siguiente manera:

“… no siempre se presentan del mismo modo: abierta la boca y deprimida la lengua,
unas veces se notaba un ápice (la campanilla) enteramente blanco que salía de lo
hondo de la garganta y que impedía la deglución; otras, cierta costra, como una
membrana que ceñías las fauces, no perfectamente blanca, sino declinado a lívida,
cuya variedad nace de la diferencia de las causas, Aunque la lengua puede
presentarse blanca y no se un síntoma exclusivo de esta enfermedad, sin embargo,
existiendo al mismo tiempo la dificultad de tragar y la epidemia reinante, puedes
estar bien seguro de que esta enfermedad es el garrotillo. Tendrás más certeza
todavía, si vieses tumores en el cuello o detrás de las orejas, cuyos tumores se
observan en todos y aun más en aquellos cuya costra declina a lívida y que es como
membrana… A este proceso no siempre acompañan inflamación, dolor ni calentura;
esto es porque la malignidad del mal extinguía desde el principio el calor vital”

En Herencia, fueron decenas los fallecidos por esta causa a lo largo de los siglos. Atacaba con
mayor frecuencia a los niños, después a los jóvenes, más rara vez a los adultos y jamás a los viejos. El sexo femenino era más predispuesto a padecerlo.


FUENTES:
Archivo Parroquial de la Inmaculada Concepción de Herencia.

Publicado en herencia.net, 10 de Mayo de 2013

La gripe de 1918

lo largo de los siglos han sido frecuentes los brotes epidémicos, más o menos generalizados, en
Herencia y su comarca Desde el siglo XIX podemos destacar los brotes de cólera morbo en toda
España, siendo destacadamente virulentos en los años 1833, 1853, 1855, 1865, 1885.
Así, en Herencia, en el año 1834, nos encontramos con la trágica noticia de uno de estos
severísimos azotes del cólera morbo. La epidemia se centró en los meses de verano. El primer fallecido fue Pedro Pérez Olivares (fallecido el 24 de Junio), y la última muerte fue Irene Corrales (fallecida el 24 de Agosto). En total murieron 295 adultos y 174 niños.
En futuros capítulos veremos con detalle alguno de estos brotes coléricos. Sin embargo, en esta ocasión nos adentramos en el siglo XX y en la gran epidemia de gripe que se extendió por toda la geografía española durante 1919.
El virus causante del brote de gripe o “influenza”, como también se conocía, se transmite de una
persona a otra por secreciones respiratorias expulsadas al toser, estornudar y hablar. Otros nombres que recibía eran los de trancazo o catarro epidémico.
La epidemia de 1918 ha pasado injustamente a la historia como “gripe española” a pesar de no
haberse iniciado en España. La causa habría que buscarla en la I Guerra Mundial. Mientras el resto de Europa estaba inmersa en la contienda bélica, España, al ser neutral, no ocultó las dimensiones de la enfermedad. Sin embargo, en el resto de los países, la preocupación por la infección pasó a un segundo plano, e incluso, en ocasiones, para no desmoralizar a las tropas y a la población se negaba la existencia del virus. Así, ante los ojos de Europa, España parecía ser el epicentro de la enfermedad.
En Mayo de 1918 ya empiezan a aparecer en España noticias sobre famosos afectados por la gripe, y en Madrid se achacaba la causa de la enfermedad a las obras de alcantarillado y del “metro”.
A finales del mes de Mayo de 1918 los periódicos provinciales en Ciudad Real empiezan a hacerse eco de la evolución de la enfermedad por la provincia. El 11 de Junio, el diario provincial “El Pueblo Manchego” publica las siguientes recomendaciones ante la enfermedad:

  1. Prevenir el contagio.
  2. Medidas higiénicas.
  3. Pasear al aire libre.
  4. Limpieza escrupulosa de nariz y boca.
    Y además se avisaba de la convalecencia larga y penosa a pesar de la corta duración de los
    efectos más adversos.

En la provincia de Ciudad Real, la gripe fue muy virulenta a partir del mes de Octubre de 1918. Así, el diario “El Sol”, el 2 de Octubre, ya notifica “algunas defunciones en Campo de Criptana,
HERENCIA y Porzuna”.
La evolución de la enfermedad varió mucho dentro de la provincia de Ciudad Real, según la
localidad de estudio. Además de los brotes de gripe, otras enfermedades como la viruela, la difteria o el tifus hicieron mella en la salud de la población.
A continuación se exponen los datos más reseñables, por su crudeza, en algunos pueblos de
nuestra provincia:
5 de Octubre: En Daimiel 250 casos de gripe, 10 muertos, clausura de escuelas y campaña de
vacunación.
9 de Octubre: En Tomelloso, 3000 casos de gripe, 22 muertos.
14 de Octubre: En Socuéllamos 350 atacados. 7 muertos.
18 de Octubre: En Herencia no se contabiliza ningún caso y se cuantifica en 2000 las vacunaciones realizadas.
Otras localidades cercanas: Socuéllamos, 32 nuevos casos con dos defunciones; Tomelloso, 843
invasiones de gripe y 11 de viruela; Villarrubia de los Ojos, 54 casos nuevos y 5 defunciones (se indica que faltan desinfectantes); Villarta de San Juan, 10 casos…
19 de Octubre. Desde la Gobernación de Ciudad Real se aconsejan las siguientes prácticas
profilácticas:
“Disuélvase una cucharada de bictoral en medio litro de agua hervida, introduciéndose en las
fosas nasales algodón con una gotas de oleumol; el cloro en polvo se indica para la higiene de la
boca”.
Para la desinfección contra la viruela se aconseja el jabón “Zotal”, muy popular a lo largo de las
generaciones posteriores.

20 de Octubre. En Manzanares 150 infestados.
22 de Octubre. Campo de Criptana, 6 infestados y un fallecido; Daimiel, 368 enfermos y 16
fallecidos; Pedro Muñoz, 580 invasiones y 10 fallecimientos; Socuéllamos, 26 enfermos y dos fallecidos; Tomelloso, 779 casos y 5 muertos; Villarrubia de los Ojos, 210 casos y dos defunciones; Villarta, 18 enfermos; …
En Herencia ese 22 de Octubre de 1918 se habla de dos fallecidos y dos días después se anuncia
otro fallecido por la gripe.
A finales del mes de Octubre un nuevo brote de gripe-viruela vuelve a asolar la provincia. El caso
más dramático sucede en Miguelturra, que con una población de 7000 habitantes, tenía más de 1000 afectados y 47 fallecidos en la última semana del mes.
En Herencia, aparecieron 12 nuevos casos.
Como curiosidad, el 3 de Noviembre, en la Catedral de Ciudad Real, la Virgen del Prado fue bajada a la nave central para que recibiese rogativas por la salud de toda la provincia.
Entrados en Noviembre de 1918, los datos de afectados por la epidemia se estacionan y poco a
poco parece que la enfermedad empieza a controlarse.

A finales del mes de Noviembre se considera vencida la enfermedad. Para que nos hagamos una
idea de la importancia de esta enfermedad en la provincia de Ciudad Real veamos la tabla siguiente
Cuantificación de la gripe en el distrito de Alcázar de San Juan, en los meses de su incidencia como epidemia (comparada con el total de muertes por enfermedades infecto-contagiosas)

Herencia no fue uno de los pueblos más afectados por esta gripe. Quizá la experiencia de las
grandes epidemias sufridas en el siglo XIX (sobre todo la del cólera de 1834) permitió que, en el siglo XX, Herencia soportara mejor que otros pueblos la influencia de la enfermedad. Además, se cuantifican en más de 2000 vacunaciones las realizadas (para una población de 8300 habitantes), por lo que no podemos hablar de consecuencias graves dentro de la sociedad herenciana.
Como curiosidad, indicar que la totalidad de fallecidos en Herencia, en los meses de Octubre y
Noviembre de 1918, con afecciones relacionadas con la gripe fueron todo mujeres. En concreto, las herencianas muertas por la epidemia fueron:

  • María Jesús García-Escribano García-Peñuela, soltera de 40 años.
  • Petra María Menasalvas Pastrana, de 84 años, por “catarro senil”.
  • Vicenta García-Escribano Gallego, de 67 años, por “catarro intestinal”.
  • Concepción Corrales Illescas, de 76 años, por “epitelioma torácico”.
  • María del Carmen Rodríguez-Palmero Sánchez-Aguilera, de 76 años, por
    “bronconeumonía”.
  • Paula Díaz-Naranjo García-Calvillo, de 68 años, de “corditis crónica”.
  • Bernarda Martín-Lorente Díaz-Meco, de 27 años, de “bronconeumonía gripal”.
  • Josefa Mateix Moreno, de 72 años, por “neumonía”.

Además, las autoridades provinciales junto con los cargos locales intentaron ayudar
económicamente a las familias afectadas. El miedo era patente y se acusaba de la transmisión de la enfermedad por “gitanos, pordioseros y demás gente transmisora de piojos”.
Las numerosas inspecciones médicas proveían el aseo y desinfección de la población, y en el
caso de Herencia, se llegó a habilitar un lazareto (lugar para tratar a los enfermos a modo de hospital).

FUENTES:
Archivo Parroquial de la Inmaculada Concepción de Herencia.
Diario “El Pueblo Manchego”
Diario “El Sol”
Publicado en herencia.net, 15 Dic 2013.
Ángel Martín-Fontecha Guijarro

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