Madridejos

Marcial Morales Sánchez-Tembleque

Municipio situado en el sector suroriental de la provincia de Toledo, su término ocupa una extensión de 262,1 km2. El núcleo urbano está situado a 697 m. de altitud.
Se encuentra limitado por los siguientes términos: al norte limita con Tembleque, Turleque y Villacañas, al este con Camuñas, al sur con Villarrubia de los Ojos (provincia de Ciudad Real) y al oeste con Consuegra.
Las sierras del término municipal de Madridejos están limitadas al oeste por Consuegra, al este por Camuñas, al sur por Villarrubia de los Ojos.
Está encuadrado dentro de la Comarca Natural de La Mancha. Además pertenece a la subcomarca manchega de Castilla-La Mancha de El Campo de San Juan.

Fuente: GÁLVEZ, José Luis: Obra derivada de Toledo-Mapa Municipal.svg (Wikipedia-Madridejos). En rojo aparece marcado el término municipal de Madridejos.

La agricultura (cereal, vid, olivo, almendro) y la ganadería (ovina) tienen un gran peso en el municipio. En torno a este sector se desarrolla una agroindustria (queso, vino, aceite). El sector servicios (municipales, comercio, educación…) también es importante, notándose una contracción del sector de la construcción.

Madridejos ha estado ligado históricamente a la principal vía que desde el el siglo XVI ha unido a la Villa y Corte (Madrid), con Andalucía; actual Autovía de Andalucía, que la sitúa a unos 113 km. de distancia de la capital de España. También ha contado con otra vía secundaria (Toledo-Murcia), hoy transformada en la Autovía de las Viñedos, que la sitúa a unos 56 km. de Toledo, capital de Castilla-La Mancha, y a unos 30 km. del principal centro comarcal en este sector de la comarca natural de La Mancha, Alcázar de San Juan. Esta situación en un nudo de carreteras tan importantes, ha posibilitado el desarrollo de un área de servicios, asociado fundamentalmente a la automoción, y más recientemente a la logística de transporte por carretera.

Su vinculación con la comarca de La Mancha se concreta especialmente en la celebración de las Jornadas Quijotescas, que se comenzaron a celebrar en el verano de 2008. Son animadas mediante un mercadillo de época, donde participan comerciantes y artesanos locales, y otros venidos de fuera. También se celebra algún otro acto cultural añadido.

Breve Reseña Histórica

      Los primeros asentamientos documentados en el término municipal de Madridejos corresponden a la Edad del Bronce (1.800 a.C.-750 a.C.). También existen otros correspondientes a la Edad del Hierro, de época pre/protocarpetana y carpetana (siglo VIII a.C.-siglo II a.C.). Son asentamientos que se encuentran fuera del casco urbano, ubicados generalmente junto o próximos a algún curso de agua. La conquista romana (siglo II a.C.) traería una nueva ordenación de los asentamientos poblacionales en nuestro término. Desde entonces, su devenir histórico quedaría supeditado a la urbe de Consabura (Consuegra), que se convirtió en la ciudad más importante en el área meridional del territorio de la Carpetania.

De la época de dominación romana se documentan restos en la Ventilla, Arroyo de las Cañadas, Cabeza del Conde, el Villar del Tobosillo, el Campillo, la Vizcaína, Santa Ana, en la Vega Alta y en Pozo Conde. El mismo origen del nombre de nuestro pueblo nos remite a aquella etapa. Es muy probable que tenga su procedencia del latín Matrice, cuyo significado cobra el sentido de <<canal por el que corre el agua>> o <<reguero>>. Roma también dejaría su huella en los yacimientos mineros que se abren al sur de nuestra localidad en la minas de plata, plomo y cobre, en los parajes de La Perdiguera, Valdeperal y el Cabalgador, algunas de cuyas galerías aún son visitables. Es posible que algunos de estos yacimientos ya fuesen explotados desde la Edad del Bronce. La huella de la romanización perduraría durante el período visigodo y andalusí (musulmán), manteniéndose básicamente los asentamientos de época romana. Lo más notable de la época andalusí (siglos VIII-XII) es que el actual término municipal de Madridejos quedó incluido dentro del distrito castral del castillo de Consuegra.

La consolidación del mundo cristiano en esta área hacia mediados del siglo XII traería consigo las estructuras feudales, de efímera duración. El distrito castral de Consuegra quedó incorporado al reino de Toledo y fue cedido en señorío por el emperador Alfonso VII a su vasallo Rodrigo Rodríguez, un caballero de la frontera. Era el año 1151. Unas décadas después, en 1183, el rey Alfonso VIII de Castilla cedía este mismo señorío a la Orden de San Juan de Jerusalén.

Plaza mayor vieja de Madridejos (ss. XVII-XIX). Dibujo de Ángel Javier González. (GONZÁLEZ NÚÑEZ, Ángel Javier: <<La Plaza Vieja: un punto de encuentro con la Historia>>, en AA.VV: Madridejos. Cuadernos de Historia y Cultura Popular, 2 (2014), pp. 38-39). Todo el conjunto monumental desapareció a lo largo de los siglos XIX y XX, excepto la ermita de la Caridad y la antigua atalaya.

Hacia 1200 se constituye el embrión poblacional del Madridejos que conocemos en la actualidad, en un pequeño altozano próximo a la confluencia del Arroyuelo con el río Amarguillo. En torno a lo que hoy se conoce como plaza don Jesús Requejo, surgía la pequeña aldea de Madridejos bajo el señorío de la Orden de San Juan. A partir de esta plaza se articuló el caserío, destacando como uno de los elementos más antiguos la conocida como Atalaya, que entendemos no era sino la torre de la aldea junto a la puerta de la población. Con el transcurrir del tiempo se consolidó su uso eclesiástico como torre de la ermita de la Caridad y de otra ermita o humilladero en la calle del Rollo (Madridejos tenía dos humilladeros en 1575, uno aún perdura) que estaban adosadas a los costados de la atalaya. Calle de por medio se encontraba la desaparecida parroquia de Santa María y a espaldas de la misma, cruzando la antigua plaza, se situaba la Casa de la Tercia (hoy también desaparecida); ambos edificios señoriales. Al final del siglo XIII, la Orden añadirá uno más, el Palacio del Gran Comendador de los Cinco Reinos de España, del que hoy solamente se conservan parte de sus subterráneos. Fue mandado construir por el Gran Comendador, frey Fernán Pérez Mosejo, al que esta población y otras muchas del Campo de San Juan le deben su mecenazgo con numerosas edificaciones. Es en esta misma época cuando finalizan las obras de Santa María, que en un plano de mediados del siglo XVIII cuenta con su propia torre, unida a la iglesia y diferencia de la atalaya; también muy posiblemente se construya el edificio de lo que conocemos como ermita de la Caridad.

Parroquia de Santa María. Planta y perfil. Dibujo del siglo XVIII. Fuente: Plano Archivo General de Palacio, Madrid, signatura 7005 (García Cano, José:<<Apuntes y datos sobre la antigua parroquia de Santa María de Madridejos>>, Programa de Feria y Fiestas. Madridejos. 1999, s/p.

La aldea de Madridejos comprendida en el alfoz consaburense recibiría carta puebla del comendador de Consuegra en 1238. Se impulsaba su repoblación y se delimitaba su término. Se establecían también sus relaciones con el señor y con la villa de Consuegra. Desde comienzos del siglo XIII la aldea, después lugar-aldea de Madridejos, con término propio, quedó sujeta a la jurisdicción de la villa de Consuegra mediante el sistema de villa y tierra. Por medio del derecho foral, la villa cabecera, Consuegra, ejercía distintas funciones de gobierno y justicia sobre las aldeas y lugares-aldeas comprendidas en su tierra.

La crisis bajomedieval (siglo XIV) resultaría sumamente beneficiosa para el desarrollo de nuestro pueblo. Quizá uno de los elementos que ayuden a explicar el espectacular incremento de la población que hizo que se iniciase la construcción de una nueva parroquia en el primer tercio del siglo XV, la de San Salvador, fuese un movimiento migratorio desde la cercana villa de Consuegra. Los censos de la Edad Moderna a partir del siglo XVI muestran a las dos poblaciones con un número de vecinos muy parejo, incluso mostrando cifras superiores a la vecina población consaburense.

El crecimiento de Madridejos trajo consigo las reivindicaciones para poner fin a la dependencia jurisdiccional de Consuegra. Una larga cadena de pleitos en los tribunales reales jalonan las relaciones entre ambas poblaciones en el período comprendido entre el reinado de los Reyes Católicos y el año 1557, en el que de nuevo un período de crisis, en esta ocasión asociado a la Real Hacienda, va a otorgar el título de villazgo a nuestro pueblo a cambio de dinero para la Corona, consiguiendo la segregación jurisdiccional de la villa de Consuegra. Los pleitos entre ambas poblaciones no terminarían aquí.

Dibujo del convento de San Jacinto y del ayuntamiento. Reconstrucción llevada a cabo por José López. (LÓPEZ NIEVES, José: <<Convento de San Jacinto>>, en AA.VV: Cuadernos de Historia y Cultura Popular 3 (2016), p. 200. El convento fue erigido a comienzos del siglo XVII y desapareció en el siglo XX.

Madridejos en los siglos XVI y XVII va a conocer un importante desarrollo urbanístico que queda plasmado en el aumento del caserío y en sus edificios y espacios públicos tanto civiles como eclesiásticos. De los primeros destacamos la antigua plaza con sus corredores del siglo XVII parecida a la de Tembleque, emplazada en la actual plaza don Jesús Requejo. Alredor de la misma se distribuían diferentes edificios civiles y religiosos de distintas épocas. Ya hemos hecho mención a la atalaya, a la ermita de la Caridad, a un humilladero, a la parroquia de Santa María y la Casa Tercia; añadimos la Casa del Concejo, el pósito, la cárcel, el cuarto del peso, las carnicerías, el hospital de San Juan y los mesones y posadas colindantes. Como hemos explicado, este era el emplazamiento originario de la actual población de Madridejos y continuaría siendo el centro neurálgico, económico y administrativo de la población hasta la primera mitad del siglo XIX. De este conjunto monumental poco queda. Pero además, a lo largo del casco urbano, van a surgir nuevos edificios eclesiásticos; en el siglo XVI se culmina la parroquia de San Salvador, perteneciente a la Orden de San Juan de Jerusalén, y se funda el convento de los dominicos, San Jacinto, también denominado como de Santo Domingo, tan vinculado a la figura del padre Melchor Cano, fraile dominico venerado en este convento hasta la Guerra Civil, con gran fama de santidad. Precisamente asociada con esta fundación aparece una tradición que nos pone sobre la pista del mundo judío y, posteriormente, el judeoconverso, que parece tenía arraigo en nuestra población, concretamente nos referimos a la posible existencia de una antigua sinagoga donde se emplazó el convento y a prácticas contra la religión cristiana llevadas a cabo por judíos en una gran cueva que aparecía cegada cuando se instaló el convento. Otro grupo destacado de proscritos en Madridejos durante los siglos XVI y XVII fue el que tenía que ver con la hechicería y brujería, vigilados de cerca por la Inquisición.

Bodega del Palacio del Gran Comendador de los Cinco Reino de España, frey Fernán Pérez Mosejo, ca. 1290 (Fotografía: Marcial Morales Sánchez-Tembleque).

A lo largo del siglo XVII se producirían dos nuevas fundaciones conventuales, la de San Francisco y la de Santa Ana, ambas pertenecientes a la orden franciscana, a la rama masculina y a la femenina respectivamente. También son destacables la existencia de dos hospitales más, de fundación particular, el de la Virgen de Agosto y el del Resucitado en la casa de los Peinados. No podemos dejar de mencionar las ermitas que dentro y a las afueras de la población daban notoriedad a la misma, entre ellas destaca la del Cristo del Prado del siglo XVII. Otra significativa, la de nuestro Patrón –San Sebastián–, celebrado por haber librado de una peste a la población. Su ermita ya existía en el siglo XVI y a ella acudían los madridejenses en procesión para festejar diferentes onomásticas.

Madridejos es a finales del siglo XVI una de las principales poblaciones, en cuanto al número de vecinos, del Priorato de San Juan y de la comarca de La Mancha (en 1597, Alcázar: 2.000 vecinos; Consuegra: 1.482; Madridejos: 1.810). Es una población caracterizada por la existencia de una <<nube>> de labradores, propietarios dedicados fundamentalmente al cultivo del cereal. Como actividad complementaria, la ganadería ovina. Una estructura socio-económica que daría lugar en los siglos XIX-XX a una importante clase media rural que llegaría hasta el final del siglo XX. El único propietario latifundista que aparece en Madridejos a mediados del siglo XVIII es el Ayuntamiento.

Otra manera de comprender el desarrollo de esta población es fijándose en los caminos. Las veredas, más que ingresos para las arcas municipales, sobre todo cuando el concejo conseguía algunos quintos para hacer frente a algunos pagos, eran fuentes de conflictos con los mesteños. Los caminos eran más interesantes para la economía local: mesones, posadas, tiendas… Su ubicación en la ruta principal o en sus inmediaciones, entre las dos principales poblaciones de la Meseta Sur durante la Edad Media y la Edad Moderna –Toledo, después Madrid–, en dirección al Levante y al Sur peninsular; favorecieron una incipiente actividad comercial que, a finales del siglo XVIII, se concretó en una importante feria donde acudían comerciantes de diversos puntos de la geografía española y donde la principal mercaduría era el ganado. Ya en 1781 Carlos III había dado a Madridejos un privilegio de exención de media anata por concesión de una feria durante el plazo de diez años. En 1783, Madridejos conseguía que el Camino Real que unía Madrid con las Andalucías pasara por esta población; además se hacía con la caja general de correos. Es también en este período cuando hay un fuerte empeño por parte del concejo para conducir las aguas hacia la población. De 1785 data la fuente del paseo del Cristo, en un extremo de la arboleda longitudinal que conduce hasta la ermita del Cristo del Prado, atravesada por el Camino Real de Andalucía. En un costado del mismo, junto a la ermita, el Calvario del vía crucis que partía del convento de San Francisco. Más allá se abre el Prado por donde transcurre el río Amarguillo con sus molinos de agua y en su vega, una gran cantidad de norias (en 1847 se contabilizaban en la vega y cañadas de la población más de 5.000). Al mediodía, las numerosas alamedas del Prado y de la Vega, y al fondo dibujándose las sierras.

Madridejos pasaba de tener 1.080 vecinos a mediados del siglo XVIII, a 1.500 vecinos (5.625 habitantes) a finales de la misma centuria. La mayor parte de ellos, labradores pecheros. La presencia de la nobleza era meramente testimonial, considerándose también labradores de oficio. Precisamente uno de estos nobles, don José Matero de Pando y Galiano, propietario de la Casa Grande y muy querido por el vecindario, albergará en este edificio a los reyes de España a su paso por Madridejos en su viaje hacia las Andalucías. Era el año 1796 y su estancia fue conmemorada por el pueblo con todo tipo de festejos. De aquella jornada del día 21 de marzo, aún perduran algunos ecos, como el nombre de la calle por donde transitaba el antiguo camino de las Andalucías que sería adornado con arcos para festejar el paso de la comitiva real. La llegada de los reyes dio lugar a todo un conjunto de arte efímero repartido por los espacios más significativos de la localidad y a una puesta en escena donde los protagonistas eran todos los vecinos. No sería la única vez que los reyes hiciesen parada en nuestra población y se repitiesen los festejos.

Aquella sociedad del Antiguo Régimen no estaba exenta de penurias y conflictos, se podrían enunciar numerosos casos, por cierto, algunos de lo más curioso. Aquí solamente haremos mención a las episódicas crisis de subsistencia como la que motivó el motín o revuelta que tuvo lugar en Madridejos en mayo de 1802. En vísperas de la recolección del cereal, el precio muy alto del trigo lleva a que un grupo de vecinos, principalmente jornaleros, se dirijan contra las casas de algunos labradores, también del párroco, donde albergaban cámaras con este cereal, base de la alimentación y más concretamente en la elaboración del pan. También contra la de los escribanos y los miembros del Ayuntamiento. A éstos se pedía la bajada de los precios. La solución al motín pasaba por la detención de los que habían ejercido violencia, por el restablecimiento del orden en las calles y por atender, por parte de las autoridades locales, a las peticiones de los amotinados, obligando mediante diferentes medidas a bajar los precios del grano. De esta manera la revuelta fue sofocada rápidamente.

En la segunda mitad del siglo XVIII, en nuestro pueblo, los sectores económicos secundario y terciario cada vez cobran más importancia. Sobre la base de la actividad ganadera se va a desarrollar en Madridejos una pujante actividad textil. En esta época están funcionando dos fábricas para curtidos y estameñas, hoy ya desaparecidas, ubicadas en la calle San José, una de ellas esquina con la plazoleta del Toledano. Pero además, la actividad textil no se agotaba en estos edificios manufactureros; toda una actividad relacionada con este sector y estas fábricas se desarrollaba en casas particulares, en telares domésticos con diferentes sistemas de producción que ocupaban de forma temporal o permanente a un sector de nuestra población e incluso de las poblaciones adyacentes. Madridejos es, a finales de la Edad Moderna, el principal núcleo textil de La Mancha toledana, con una importante actividad comercial asociada al mismo. Sus paños y estameñas se llegaron a vender en alejados puntos de la geografía española.

Detalle de la planta baja de la <<fábrica de la lana>>. Siglo XVIII. Desapareció recientemente. (Fotografía: Marcial Morales Sánchez-Tembleque).

A comienzos del siglo XIX la trágica Guerra de la Independencia (1808-1814) y el nefasto reinado de Fernando VII (1814-1833) marcarán el final del Antiguo Régimen. Tras la guerra, el nuevo monarca no quiso refrendar ni anticipar las reformas que necesitaba la monarquía española. La reposición del antiguo marco legal, decretando la abolición del texto de Cádiz, trajo consigo un reinado caracterizado por una intransigencia y una violencia desconocidas en etapas anteriores, cuyas consecuencias serán también palpables en nuestro pueblo; por ejemplo, en 1823, tras el Trienio Liberal, quedan inhabilitados para  el desempeño del cualquier cargo público, municipal o señorial, la persona que se hubiese identificado con la ideología liberal.

Con Fernando VII se institucionaliza la vigilancia de la población y la represión. El Estado absolutista se transforma así en un estado represivo y la mejor manifestación es la creación de una policía política, nada comparable a la etapa anterior; ni siquiera al despotismo ministerial de Godoy. Tras su reinado, las seculares estructuras socioeconómicas y políticas desaparecen en parte para dar paso a un nuevo régimen político. El régimen señorial ya era una institución históricamente agotada, no solamente porque así lo decretasen las Cortes de Cádiz (1811), sino porque en años sucesivos, durante el reinado de Fernando VII, irá perdiendo progresivamente el apoyo de la población, así se detecta en el caso de Madridejos. Las promesas incumplidas por absolutistas y  liberales darían paso a un embrionario sistema caciquil que se consolidaría en las próximas décadas tras la abolición definitiva de los señoríos decretada en 1837. El control político y social quedará en manos de renovadas élites locales que consolidarán un poder oligárquico conocido como caciquismo –así es denominado por la historiografía–. Hasta la abolición de los señoríos en 1837, el señor–el Gran Prior de San Juan– había ejercido un control más o menos efectivo sobre las élites locales y éstas a su vez sobre el señor. Pero este control desaparece una vez extinguido el señorío. Curiosamente, nadie vino a reemplazar al señor en su función de vigilancia y control sobre la élite local. Las nuevas instituciones nacidas de la Revolución burguesa no ejercieron un control sobre la oligarquía local, sino que se apoyaron en ella y favorecieron su desarrollo. El campo, para el desenvolvimiento y consolidación del caciquismo, quedaba despejado. El característico sistema caciquil decimonónico se vio atenuado en nuestro pueblo por la pervivencia de algunos elementos estructurales del régimen anterior, como era esa importante <<nube>> de labradores. El señor, la Orden de San Juan de Jerusalén, que desde los tiempos de la repoblación (siglo XIII) había gobernado y ejercido la justicia sobre nuestro pueblo, tras la Revolución burguesa (siglo XIX), dejaba paso a un embrionario régimen caciquil que iba a ver vertebrar el nuevo estado-nación liberal. Decía Juan Antonio Jiménez –erudito local madridejense– que aproximadamente a mediados del siglo XIX se inició una época de <<adormecimiento>> cuando los vecinos de este pueblo <<se dejan llevar por bonitas palabras de salón y de tertulia “casinil” bien pronunciadas por quienes las sabían pronunciar, acallando sus voces>>.

Este cambio político y social llegó en medio de una crisis económica que en buena medida terminó por deshacer muchos de los logros del siglo XVIII. El administrador señorial en Madridejos ya advertía que, desde 1816, había muy poco tránsito de mercancías por la población; también, que había muy poca moneda y ésta tenía que ser sustituida por grano. El incipiente desarrollo de los sectores secundario y terciario, que complementaban a la agricultura cerealística, la ganadería ovina y el sector textil manufacturero, se truncó. La desamortización civil y eclesiástica, que tendrá lugar a lo largo del siglo XIX en el contexto de la Revolución burguesa, privará de sus bienes y su principal sustento económico al Ayuntamiento y a la Iglesia.

A mediados del siglo XIX el centro neurálgico de la población es trasladado desde la antigua plaza hacia el desamortizado convento de dominicos (1835), en la actual plaza del Ayuntamiento. En 1843, se habilita el nuevo Ayuntamiento en un extremo del convento. Ya no se celebrarán más pujas de rentas en la vieja plaza, tampoco juicios ni votaciones en la vieja Casa Consistorial, pero la antigua cárcel seguirá funcionando hasta las primeras décadas del siglo XX. En el mismo convento se dispondrán las escuelas de niños y de niñas. La única parte que seguirá conservando su función religiosa es la iglesia conventual de Santo Domingo, que a finales del siglo XIX se la conoce con el nombre de Santa María, pues la antigua parroquia estaba en tal estado de ruina que su titularidad es trasladada hasta este convento. En su entorno, la oficina de Correos y el cuartel de la Guardia Civil. En el también desamortizado convento de San Francisco, se habilita el Juzgado de primera instancia al convertirse Madridejos en cabeza de Partido Judicial en 1835.

El pósito, el mejor edificio de la antigua plaza, aún seguirá cumpliendo su función hasta que en el mismo se inicie la construcción de un instituto de enseñanza secundaria en 1930. La antigua Casa del Concejo será convertida en matadero municipal. La torre-campanario de Santa María aguantó hasta la Guerra Civil. Mejor suerte corrieron la ermita de la Caridad y la antigua atalaya, que lucía desmochada desde mediados del siglo XVIII. La Casa Tercia es transformada en una fábrica de harina, ya desaparecida.  El hospital de San Juan y el cementerio de Santa María se convirtieron en un solar; luego aprovechado con distintos usos. El rollo, símbolo de la independencia jurisdiccional (1557), a mediados del siglo XX se mostraba solo frente a Consuegra, a la entrada del pueblo, próximo a la antigua plaza. Parecía como si aún permaneciese atento a cualquier reclamación de la población vecina; finalmente será trasladado a su actual emplazamiento. Los toros y los caballos enjaezados de los notables de la población dejarán de ser lidiados y dejarán de galopar en los vistosos juegos de cañas que se celebraban en los días de fiesta en los que los balcones de la antigua plaza aparecían abarrotados de público. En 1871, se edifica la plaza de toros vieja.  Es en esta misma centuria cuando los molinos de agua son sustituidos por los de viento.

Todavía a mediados del siglo XIX, Madridejos luchaba por salir de una época marcada por revoluciones, guerras, pestes, penuria económica… y buscaba reverdecer viejos laureles. Un comerciante forastero, del cual desconocemos su nombre, se interesó en los años cuarenta del siglo XIX en reactivar la otrora pujante manufactura de paños y estameñas en la población, impulsando la perfección de las telas; pero no fue suficiente. El contexto no era favorable y en 1847, la expresión referida a la actividad textil <<en la actualidad se halla muy decaída>>, es suficientemente esclarecedora. Otro signo del estado de casos en aquellos momentos se manifiesta también en la conducción del agua hasta la población que tanto había costado en las últimas décadas del siglo XVIII. El agua ya no fluía hasta la población, las cañerías se hallaban cortadas y perdidas a media legua y hasta allí tenían que desplazarse para surtirse de ella. Un viajero poco sospechoso en los juicios que emitía, el berlinés Wilhelm von Humboldt, perteneciente a una de las familias más importantes vinculadas al mundo de la cultura en la Europa de la Ilustración, con apellido de renombre mundial, ofrece un balance de España a la altura de 1800 a través de su viaje. No visitó Madridejos, pero sí que pasó por otras poblaciones manchegas de parecidas características en aquellas fechas. Su impresión fue positiva, consideraba a los grandes lugares de La Mancha como <<ciudades importantes>>, por ejemplo a Manzanares. A Consuegra, la denomina como <<bella ciudad>> y, a la llanura manchega, la considera fértil. Sin embargo, los testimonios que encontramos a lo largo de todo el siglo XIX serán mayoritariamente contrarios a esta visión, reflejando una situación de miseria, desolación, atraso y esterilidad. Parece un contrasentido, pero los profundos cambios y acontecimientos que tuvieron lugar en el siglo XIX, en general, no ayudaron al desarrollo de los pueblos de la comarca manchega, antes bien, da la impresión de que hubieran sufrido una involución. Esto se desprende al contrastar no solamente el relato de viajeros de diferentes épocas, por ejemplo, Humboldt en 1800 y Azorín en 1905, sino en el manejo de la documentación administrativa, por ejemplo de Madridejos. En este estado de cosas, todo un acontecimiento debió ser la llegada de la comisión integrada por militares con instrumental científico utilizado para la elaboración de un mapa de España. Su objetivo, trazar sobre el terreno el centro geodésico del territorio nacional a partir del cual desarrollar el mapa. Era la década de los cincuenta del siglo XIX. Una nueva comisión, integrada por militares y enviada por el Instituto Geográfico Nacional, hará acto de presencia en la población tres décadas más tarde. Esta vez, su misión era levantar planos de los edificios más notables de la población.

En las primeras décadas del siglo XX, el desarrollo de la viticultura ayudará a revitalizar la economía. Se multiplican las bodegas. Madridejos posee once grandes bodegas en 1928, algunas con maquinaria moderna, que elaboraban 2.226.386 litros de vino. También la producción oleícola está en alza; ese año se producen 587.033 kilos de aceituna. El azafrán es otro producto estrella, ocupaba hasta a siete u ocho mil mondadoras; en el mismo período se estima una producción de 4.000 libras, con un precio medio de 60 pesetas la libra. Por supuesto, el sector cerealístico y su industria agroalimentaria con dos grandes fábricas harineras. El alumbrado eléctrico comienza a difundirse. Llega el teléfono. El desarrollo económico de los años veinte propicia alguna obra pública como el adoquinado del antiguo Camino Real de Andalucía a su paso por la población; precisamente en Madridejos se instala un taller de construcción de bloques de piedra, que en 1928 había alcanzado la fabricación de 33.000 bloques. Este es el año en el que se está llevando a cabo una obra de ingeniería que había quedado en suspenso durante el siglo anterior, la traída de aguas para surtir a las necesidades domésticas de la población. Esta obra estará a cargo de un ingeniero local, don Manuel Álvarez-Ugena Sánchez-Tembleque.

El sector servicios comienza a despertar: talleres, tiendas, casinos, bares… e incluso un teatro-cine. Hay un proyecto estatal para enlazar trazados ferroviarios ya existentes en los que Madridejos podría tener estación. Por entonces, nuestro pueblo cuenta con más de 8.000 habitantes. Pero el mejor ejemplo del resurgir económico en los años veinte es el proyecto de ferrocarril <<económico>>, que enlazaría la población de Madridejos con la estación de Urda. Es un proyecto mancomunado en torno a las poblaciones  de Camuñas, Madridejos, Consuegra y Urda. La idea era dar salida y entrada a las mercancías en estas poblaciones a través de una vía de ferrocarril con unas características especiales (tracto-carril), que enlazase con el ferrocarril convencional en la estación de Urda. La empresa Tracto-Carril, S.A., aportaría una cuarta parte del capital corriendo el resto por cuenta de los agricultores, fabricantes y exportadores de las localidades. En el proyecto se hacen estimaciones sobre los movimientos de mercancías, exportación e importación de cada una de las localidades. Para el caso de Madridejos, se estimaba un total de 10.249 toneladas de exportación anual a través de esta línea y en el capítulo de importación, 965. Cada acción valdría 100 pesetas y se aseguraba un interés del 26%. Era un medio de transporte económico que ya se había ensayado en Melilla y entre Úbeda y Villanueva del Arzobispo, también iba a ser realizado entre Valladolid y Tordesillas. El proyecto no se llevaría a cabo, pero nos da una idea del impulso económico de nuestro pueblo por aquellas fechas.

Los años veinte también conocerán un importante desarrollo educativo. Además de las escuelas de niños y niñas, ahora la población va a contar con un centro de enseñanza secundaria. El 20 de octubre de 1928 se producía la apertura del curso de bachillerato en nuestra población. Fue con un acto solemne que contó con la concurrencia de autoridades –civiles y eclesiásticas– locales, comarcales y provinciales; también del profesorado. El más entusiasta de este proyecto, don Jesús Requejo San Román, registrador de la propiedad en esta localidad, y el alcalde, don Maximino García (Unión Patriótica) que le ofrecerá todo su apoyo, junto con el buen hacer del secretario del Ayuntamiento, don José María Vasallo. El antiguo edificio del pósito será el emplazamiento elegido para la construcción del nuevo instituto al que también acudirán alumnos de los pueblos vecinos. La obra del edificio del instituto Garcilaso de la Vega es iniciada en el mes de junio de 1930 y concluida en 1933. En el solar del hospital de San Juan, después ocupado por una tejera, se establecen las viviendas de los profesores.

En 1924, se implanta en todas las cabezas de partido judicial, la figura del delegado gubernativo, y Madridejos era cabeza de partido judicial desde 1835. Este delegado era un militar nombrado por el gobierno del general Primo de Rivera encargado, entre otras cosas, de terminar con el sistema caciquil en la población cabecera y en su partido. Precisamente, de la existencia de este delegado, tenemos noticias a través del proyecto de ferrocarril económico al que hemos hecho mención. Él fue el encargado de remitir los datos para la elaboración de este proyecto y aparece como delegado de Lillo y Madridejos. También noticias de él a través de la inauguración del instituto de bachillerato <<Garcilaso de la Vega>>. Fue el delegado gubernativo la principal autoridad civil que presidió los actos. Desde luego, con el poder que tenía, el proyecto no habría salido adelante sin su decidido apoyo. Entonces este cargo estaba siendo desempeñado por un oficial de infantería, don Enrique Vinader Tirado. El delegado gubernativo terminó concentrando el poder político en la población, pero sus funciones iban más allá de las meramente políticas, tenía también la misión de adoctrinar a la población entre otras cosas. Destituirá a la corporación municipal sostenida por el caciquismo, nombrará <<a dedo>> al Ayuntamientio y perseguirá a todos aquellos que estén contra la dictadura del general Primo de Rivera y el partido que lo sostenía, la Unión Patriótica. Así serán perseguidos liberales, conservadores, republicanos, anarquistas, comunistas y carlistas, todos aquellos que se opongan al Régimen; a excepción de los socialistas, que acordaron, no sin tensiones, colaborar con el general Primo de Rivera. Estos últimos, en pleno declive del Régimen (1929), acordaron de nuevo, esta vez, apoyar a los partidos republicanos burgueses en la conspiración contra una monarquía cada vez más desacreditada. La figura del delegado no tuvo mucho éxito, la población terminó rechazándola. A comienzos de 1930, tras la caída de Primo de Rivera, el delegado gubernativo desaparecerá. En algunos casos su forma de proceder terminará recordando a la figura de los caciques que pretendía erradicar. El sistema caciquil vuelve a restablecerse.

Llegamos al año 1931, se celebran elecciones municipales el 12 de abirl, la victoria es para la Conjunción republicano-socialista frente a los monárquicos en las principales poblaciones del país. Generalmente en las poblaciones superiores a 10.000 habitantes, la opción republicano-socialista triunfa y, al contrario, en poblaciones de inferior número es la opción monárquica la que gana. Ese día, en Madridejos, el triunfo fue para los monárquicos con 10 concejales frente a los 6 de la Conjunción. El  14 de abril de 1931 se proclamaba la República.

La Segunda República. La Guerra Civil. El Régimen Franquista. La Transición y la Monarquía Parlamentaria…

PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO

     Madridejos contaba con un rico patrimonio arquitectónico a principios del siglo XIX, que le daba un aire de pequeña ciudad. Por desgracia, como ya se ha apuntado una parte importante del mismo se perdió fundamentalmente a lo largo del siglo XIX. La Guerra de la Independencia  y la desidia de sus habitantes fueron las principales causas de esta pérdida patrimonial. Sin embargo, otros edificios han llegado hasta nosotros. A continuación describimos brevemente esa parte patrimonial que se ha salvado.

 Casa Grande o de las Cadenas

    Es un edificio civil del siglo XVIII, concretamente una casa de labor de dimensiones considerables, cuenta con una torre-mirador sobre un arco, bajo el cual transcurre una calle. Está construida junto al trazado del Camino Real de Andalucía en la misma época. Pertenecía a una de las personas más importantes y queridas de la población en el período ilustrado, don José de Pando y Galiano, un albaceteño que se casó en esta población. En 1796 albergó a la familia real española en su viaje de regreso desde Andalucía. Actualmente el edificio se encuentra muy alterado tras la restauración que sufrió a finales del siglo XX. Alberga la biblioteca municipal, un auditorio, otra serie de salas para actividades culturales, la escuela municipal de música, y en lo que era el huerto-corral se construyó el centro de salud.

 -Convento de San Francisco

Se fundó en 1612. Las obras fueron costeadas por el conjunto del vecindario; destacando la contribución de doña María Cervantes Gallego y don Juan Mayorga. En 1619 se habían concluido. Contaba con iglesia, claustro y huerto. Entre 1633 y 1637 se construyó la actual iglesia conventual. En el siglo XVIII doña Úrsula de Mayorga construye adosado a la zona claustral, una capilla para la Orden Tercera. Por esta época el convento contaba con 5 oficinas, 26 celdas y una librería, además del huerto. La Desamortización (s.XIX) puso fin a la presencia de franciscanos en esta comunidad conventual, pasando a tener sus dependencias, diferentes usos en los dos últimos siglos. Hoy alberga el museo del Azafrán y Etnográfico. La iglesia del convento es presidida por la Virgen de Valdehierro, patrona de Madridejos desde 1990.

-Convento de Santa Ana

   Pertenece a la rama franciscana de las monjas clarisas. Se construyó a lo largo de la segunda mitad del siglo XVII. Las monjas fundadoras llegaron en 1655, desde el convento de clarisas de Alcázar de San Juan. El patronazgo pertenecía a dos principales de la población, el Capitán Gallego y su esposa doña María Vázquez de Neyra. Consta de iglesia conventual, claustro y huerto. Actualmente sigue activo, con una comunidad de monjas clarisas. En su iglesia se venera una copia del icono de la Virgen del Milagro (cuyo original está en Cocentaina),  devoción que en Madridejos se remonta a la fundación del convento. Además se conserva en estado precario; pero protegida como bien cultural, la casa del patronato del convento, adosada al mismo.

Cristo del Humilladero:

  Humilladero o ermita (s.XV) ubicada en las cercanías del antiguo camino real de Andalucía por la parte norte de la población, en un pequeño cerro. Es un edificio pequeño y sencillo formando un cuadrilátero cerrado por cuatro columnas, con capiteles adornados por bolas. Tiene una interesante techumbre (un aljaríe a cuatro caras). La imagen es la original del siglo XV. Fue muy verenerado en Madridejos y su festividad era el 30 de mayo. Junto a este edificio se encuentra la ermita de San Sebastián, casa del patrón de la población. Ya lo era en el siglo XVI, debido a la protección que ejercía en los ciclos de epidemias. A finales del siglo pasado su ermita fue derribada, y en su lugar se construyó una de nueva planta.

Ermita de la Caridad:

   Es un edificio de finales del siglo XIII, de planta rectangular, de una sola nave. Tiene un interesante artesonado, muy posiblemente el original. Era la sede de una importante cofradía. En un costado se ha edificado una cochera para albergar los pasos de Semana Santa. Recientemente, la ermita ha sido restaurada.

Ermita del Cristo del Prado:

Se edifica entre 1637 y 1646. De estilo sobrio castellano en su exterior, contrastaba con la gran riqueza del mobiliario interior. De estilo barroco, marcado por su coro alto y la gran reja que separa la nave de los fieles, de la capilla donde se encuentra la imagen del Cristo del Prado; su riqueza patrimonial siguió un proceso paralelo al del resto de los edificios más destacados de esta población. Las guerras de los siglos XIX y XX  la despojaron de la mayor parte de la ornamentación interior; salvándose el retablo de madera (siglo XVII) y la reja (s.XVIII), ambos de estilo barroco. De especial interés sería la colección de cuadros que tenía el Cristo, donde se narraba la historia de la imagen, así como los milagros que obraba. El Cristo del Prado llegó a ser en el siglo XVIII la imagen más venerada de todo el Campo de San Juan, desde donde acudían peregrinos, especialmente durante la feria y fiestas que se celebraban y se celebran a mediados de septiembre (día 14). La imagen del Cristo, no es la original (posiblemente del siglo XV). Ésta fue destruida durante la Guerra Civil del 36, y reemplazada posteriormente por la actual. Sigue siendo la imagen más querida en la población.

Ermita de Nuestra Señora de Alta Gracia

    Está ubicado en el centro de la población, junto al edificio de la Telefónica, que se levantó hacia los años setenta en medio de la plaza de la ermita. Data del siglo XVIII. Está muy próxima al antiguo trazado del camino Real de Andalucía y de la Casa Grande. Es de una sola nave. Ha sufrido varias restauraciones y artísticamente hay poco que destacar. Alberga la imagen de San Antón, cuya festividad es el 17 de enero.

Instituto Garcilaso de la Vega

    Fue edificado entre 1930 y 1933 sobre el solar que ocupaban las ruinas del antiguo pósito municipal. Hoy es una escuela pública de primaria.  El impulsor de la idea y de la obra fue don Jesús Requejo San Román, registrador de la propiedad. Junto a él, el hijo del notario de Madridejos, don José García Porta, abogado. Fue el ayuntamiento de Madridejos el encargado de materializar la obra de este instituto de bachillerato, de ámbito comarcal. Así resumía el periódico ABC (11-1-34), la culminación del proyecto: <<era un edificio suntuoso de bellísimo estilo español, con aulas espaciosas y soleadas y treinta habitaciones para los internos, en los torreones. Se le dotó de bastante material para los gabinetes de Física, Química e Historia Natural, el aula de Geografía e Historia con colecciones completas y modernas así como su biblioteca>>.

-Molino del Tío Genaro

    Había varios en la zona de las eras donde se trillaba, al norte del actual casco urbano. Datan del siglo XIX, anteriormente la molienda se hacía en molinos de agua, en el Amarguillo o en el Gigüela, si no corrían tenían que desplazarse mucho más lejos, al Guadiana o al Tajo. Actualmente, queda un molino de viento (el molino del Tío Genaro, de propiedad particular). Está perfectamente restaurado y su dueño lo tiene habilitado para distintas actividades de ocio. Cuenta con la maquinaria y la fábrica original. Aquí en los años cincuenta, Mur Oti rodó algunas de las escenas de la película Condenados.

Parroquia del Salvador

  Este templo parroquial se remonta a los siglos XV y XVI, cuando el vecindario de Madridejos experimentó un importante crecimiento, que llevó a la construcción de una segunda parroquia. Ya contaba con una parroquia, la de Santa María(s.XIII), emplazada en la vieja plaza mayor. Ahora se va a construir otra parroquia, junto a la intersección de las dos vías principales que transcurrían por la población (Madrid-Andalucía, y Toledo-Murcia). La construyó la Orden de San Juan y  en su consagración fue agregada a la iglesia de San Juan de Letrán de Roma para indulgencias y jubileos. De estilo gótico decadente y renacentista, destaca sobre todo por sus grandes dimensiones: 53 metros de longitud y 22 de anchura, distribuidos en 3 naves abovedadas y sostenidas con ocho pilares de granito con capiteles jónicos, de altura considerable. Con capillas en la cabecera semicircular, así mismo en las naves laterales. Hasta la Guerra Civil contó con un gran coro entre los cuatro pilares de los pies, elevado del suelo por tres escalones (al modo de las colegiatas y catedrales). La rica policromía y pinturas murales se perdieron al ser encalados sus muros, si bien algunas se han intentado recuperar. Además las guerras del siglo XIX y XX terminaron con su riqueza patrimonial de todo tipo de mobiliario (coro, retablos, cuadros, etc.). Sin duda fue la iglesia más grande de todo el Campo de San Juan.

-Plaza de toros:

   Fue construida en 1871 aprovechando una pequeña elevación del terreno, emplazada en el Prado Viejo de Madridejos. Hasta esa fecha los festejos taurinos se celebrarían en la vieja plaza mayor (en el otro extremo del pueblo). Una plaza que ya presentaría una avanzada ruina. De manera que el graderío de la nueva plaza taurina se excavó sobre la misma superficie y después se embaldosó, con una capacidad para tres mil personas. El coso tiene forma ovalada y el graderío sur se hizo de fábrica de tapial con la tierra del desmonte. Toda la construcción estaba encalada. El actual propietario es el ayuntamiento y está declarada bien de interés cultural, desde 2001.

Silo del Colorao y silo del Tío Zoquete:

   Son un testimonio de vivienda subterránea, hoy desaparecida en Madridejos. Se daba en barrios periféricos, concretamente en las inmediaciones del Prado Viejo, en la salida hacia Camuñas, y en la salida hacia Turleque, en el barrio de la Magdalena. Eran habitados por gente de condición humilde. El Ayuntamiento adquirió dos y los convirtió en museos que recrean la vida en este tipo de viviendas.

PATRIMONIO NATURAL

Parajes naturales

-La Sierra de Valdehierro  pertenece a la Red Natura 2000 ( ZEPA y LIC “Montes de Toledo”). Forma parte de las estribaciones orientales de los Montes de Toledo. Se encuentra a 15 Km., al sur del municipio de Madridejos. Se accede por un camino asfaltado (Camino de las Sierras) que conduce hasta la zona de la explanada de la Ermita de la Virgen de Valdehierro (años sesenta, siglo XX). Ahí se celebra el primero de mayo una romería en honor a la patrona de Madridejos.

En las Sierras podemos contemplar un bosque autóctono mediterráneo, una masa arbustiva donde destacan la encina, coscoja y el quejigo. Y un sotobosque compuesto de jaras, zarzas y genistas. También aparecen plantas aromáticas como el tomillo, la lavanda y el romero. El pino aparece en las zonas de repoblación.  Junto a los arroyos hay algunos fresnos. También existen áreas roturadas dedicadas a actividades agrícolas.

En cuanto a la fauna que habita las Sierras: el corzo, ciervo, jabalí, lince, perdiz roja, liebre, conejo, zorro, gato montés, águila, buitre, halcón y búho.

       – En la zona norte del término municipal de Madridejos también existe un área con una protección paisajística especial: Red Natura 2000  (ZEPA “Área Esteparia de la Mancha Norte”).

 Aula de la Naturaleza

       Se encuentra en las Sierras, y es denominada “Valdehierro”. Este aula está destinada para realizar actividades de educación ambiental con centros escolares, asociaciones y grupos organizados. Es de propiedad municipal y forma parte de la red de equipamientos ambientales de la Diputación de Toledo; también de la red de equipamientos para la educación ambiental de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Desde este aula se organizan actividades de senderismo como la senda del lince o la ruta del bandolero Castrola.

 Paseo del Cristo

      Se encuentra ubicado en la parte sur del término municipal;  emplazado en el Prado Viejo. Su origen estaría en la construcción de la portada oeste de la Ermita del Cristo de Prado (1678). Hasta entonces sería una zona de huerta y alamedas, próxima al río Amarguillo. Albergaba y alberga dos hileras de álamos negros y alguno blanco. Llegó a tener unos 100 árboles. En uno de los costados transcurría el camino real de Andalucía flanqueado también por álamos. Al fondo del paseo, el ayuntamiento construyó una fuente (1785) que hoy subsiste muy alterada, como el resto del Paseo. La parte próxima a la fuente ha sido recientemente convertida en un parque infantil (Parque Manuel Álvarez-Ugena). Este Paseo, hasta mediados del siglo XIX, perteneció la Ermita del Cristo del Prado; ambos pegados al caserío de la población de Madridejos. Estaba bajo la administración de la mayordomía del Cristo. En la actualidad es el Ayuntamiento el que administra el Paseo, y la mayordomía la Ermita. Históricamente ha sido un espacio asociado a la religiosidad y a las fiestas. Concretamente a las fiestas que se hacen en honor del Cristo del Prado, que sin ser patrón de la villa (es San Sebastián), sin embargo es la imagen más venerada. En la actualidad existe un área adquirida por el Ayuntamiento, junto al Paseo, que alberga el mercado semanal, y las atracciones y puestos del ferial que se celebra anualmente a mediados del mes de septiembre.

Rutas Turísticas

-Tramos Ruta Don Quijote:  Ruta 8 – De Almagro a Toledo, por Ciudad Real y Consuegra. Tiene fácil acceso a través del carreteril que lleva a las Sierras, (y que parte de la población de Madridejos); una vez pasado el ramal de la Cañada Real Soriana Oriental (a unos dos kilómetros). También se puede acceder a la Ruta de Don Quijote a través de la misma Cañada Real que cruza el carreteril de las Sierras. En la intersección de la Cañada con el camino real que une Puerto Lápice y Consuegra, por donde traza la Ruta 8 de Don Quijote, existe un descansadero.

Senderismo

Como se ha indicado existen dos rutas de senderismo en las Sierras, que parten del Aula de la Naturaleza: la senda del lince o la ruta del bandolero Castrola.

Vías Pecuarias

Ya se ha señalado que la principal vía pecuaria que transcurre por el término de Madridejos es un ramal de la Cañada Real Soriana.

Gastronomía histórica
(Marcial Morales García-Rosell y María Sánchez-Tembleque Sánchez)

Las migas, las gachas, el pisto y los mojetes presiden la mesa en este pueblo manchego; pero quizá el más típico sean los grañones.

Los grañones en Madridejos están asociados a una tradición medieval, que se remonta a la concesión de su carta puebla, un uno de enero de 1238. Nos dice que los repobladores que trajo hasta aquí la Orden de San Juan, mantuvieron esta fecha en la memoria a través de este plato, típico de una zona de cereal como era entonces La Mancha. Por tanto es una tradición asociada a este hecho histórico;  pero por coincidencia de fechas, también con el Año Nuevo. Aún hoy se sigue manteniendo, si bien en declive.

Receta de grañones:

Ingredientes: Trigo, agua, anís, hierba luisa y castañas pilongas.
Modo de preparación: Se deja en remojo, durante una noche, una cantidad de trigo (normalmente, la capacidad de un vaso de cuarto de litro, para por ejemplo 6 personas). El trigo se deposita en una fuente con agua, para que pase una noche en remojo. A la mañana siguiente se retira el agua de la fuente y se recoge el trigo. A continuación, el trigo se deposita en una olla añadiéndole agua limpia. Se pone en el fuego, con la olla tapada, con el fin de llevarlo al punto de cocción. Antiguamente, la tradición decía que el trigo debería comenzar a hervir en el momento del Ángelus, al mediodía. Es conveniente vigilar el proceso de cocción para hervir el trigo, añadiendo agua a la olla, cuando sea necesario. El agua que se añade en este proceso, debe de ser caliente. Al comienzo de la cocción se debe tener preparada una bolsita de tela de algodón donde se mete anís y hierba luisa, y entonces se cierra con un hilo, y se deposita en la olla. Cuando los grañones están casi cocidos, entonces se echan unas castañas pilongas a la olla. Si en el proceso de cocción se observa que se quedan secos los grañones, a la hora de hervir, entonces se añade agua. Cuando el trigo ha terminado de cocer (está hinchado y blando, son como pequeñas bolitas doradas y las castañas pilongas están blandas), la olla con los grañones es retirada del fuego.
Actualmente es un plato de postre para las fiestas navideñas; se sirve frío y con una pequeña cantidad de azúcar.

Unos sitios con sugerencias
https://madridejos.es/wp-content/uploads/2019/10/caminos-y-canadas-reales.pdf
https://www.viajesporcastillalamancha.es/rutas/id200-por-la-senda-del-lince-en-madridejos.html
https://madridejos.es/wp-content/uploads/2020/07/2012-paseos-naturales.pdf
https://madridejos.es/monumentos-y-museos/

Bibliografía:
AA. VV.: Madridejos. Cuadernos de Historia y Cultura Popular, Ayuntamiento de Madridejos,  1 (2013), 2 (2014), 3 (2016).
MORALES SÁNCHEZ-TEMBLEQUE, Marcial: Cristo del Prado de Madridejos. Historia de un pueblo, Madridejos, Mayordomía Cristo del Prado, 2017.
TÉLLEZ LABRADOR, Sagrario y COTTO ANDINO, Maylene: Madridejos, Madrid, Mediterráneo-Meral Ediciones, 2008.