PATRIMONIO BÉLICO. AERODROMOS MILITARES DE LA GUERRA CIVIL.

Pedro Antonio Fernández

         El incremento de las hostilidades bélicas, el avance de la guerra y la mejora del arma aérea, hacía necesaria la construcción de campos de aviación  cerca de los frentes de batalla con un radio de acción útil para llegar a la retaguardia enemiga, protegiendo al mismo tiempo el territorio propio. El impulso a la distribución y organización de la aviación republicana coincidió con la llegada de asesores y material bélico soviético.
         Fue a partir del 5 de septiembre de 1936 después de la creación del Ministerio de Marina y Aire, cuando se puso en práctica la división del territorio en Regiones Aéreas y Sectores, llegando a un total de ocho. Según esta organización, Turleque formaría parte de la Primera Región, que abarca las provincias de Madrid, Toledo y Guadalajara, perteneciendo al 5º Sector junto a los municipios de Ajofrín, Corral de Almaguer, Gálvez, Los Yébenes, Madridejos, Mora, Ocaña, Quintanar de la Orden, Santa Cruz de la Zarza, Tembleque, Villafranca de los Caballeros y Villamayor de Santiago. La posición intermedia de La Mancha en las rutas del Sur y Levante, además de su favorable orografía,  permitió el establecimiento de aeródromos sin grandes dificultades.
            Tres años de guerra dejaron un rastro imborrable en la geografía española, por lo que no es difícil encontrar elementos de todo tipo que ambos bandos construyeron. Las inmediaciones de nuestro pueblo no son una excepción, ya que aún pueden verse restos de aquella arquitectura militar.
            Como bien es sabido, la Guerra Civil Española fue un campo de pruebas en el que se experimentaron los horrores que después veríamos corregidos y aumentados durante la Segunda Guerra Mundial. Los bombardeos indiscriminados a los que se vieron sometidas muchas ciudades y que tanto daño hicieron a la población civil, fue uno de esos ensayos, siendo los aviones la fuerza causante de tales desastres, y los aeródromos, los puntos de partida de sus misiones demoledoras.

Aeródromo militar Turleque 1

            Se instaló sobre los terrenos situados a 5 Km de la población, en el ángulo formado por la CM 42 (Autovía de los Viñedos) y la carretera CM 4056, a la derecha dirección Toledo. Según su importancia estratégica, era considerado como aeródromo Eventual con una dotación de un cabo y cuatro soldados. Los aeródromos se clasificaban dependiendo de la capacidad operativa que poseían. De mayor a menor rango se dividían en Permanentes, Semipermanentes, Eventuales y de Socorro.
Las dimensiones de este campo eran considerables: 1200 m x 1000 m; y de geometría irregular, disponiendo el personal de tierra de varias casetas para servicio  y alojamiento. En la construcción del complejo trabajaron gentes de Turleque, datando de principios de 1937. Pertenecía a las Fuerzas Aéreas Republicanas Españolas (FARE).
Contaba con un refugio antiaéreo y varios refugios antiametrallamiento distribuidos en el perímetro del campo, careciendo de defensas antiaéreas y hangares, utilizando en caso necesario los olivos adyacentes para protección y enmascaramiento de los aparatos, como ocurría en otros aeródromos de características similares.

El campo desapareció en 1940, cuando se comenzó a labrar por orden del Ministerio de Agricultura debido a una plaga de langosta provocada por el abandono del terreno. En la actualidad únicamente se conserva el robusto rulo de piedra que servía para compactar las pistas. De los refugios nada queda, fueron tapados por los propietarios de las fincas donde se encontraban.

El elemento de defensa más costoso e importante del aeródromo lo constituía el refugio antiaéreo. Este tipo de defensas pasivas, basan la protección de quienes acceden a su interior en la profundidad y en su propia solidez. Se trata de galerías con forma de bóveda excavadas en el suelo a una profundidad de 10 m y un recorrido de 70 m, con entradas contrapuestas para evitar que los ocupantes queden atrapados por un impacto. Para impedir la propagación de la onda expansiva, su planta tiene forma de “U”. Los refugios antiametrallamiento son de dimensiones más reducidas y poca profundidad, sirviendo para proteger al personal que se encuentre disperso en el aeródromo, por lo que suelen distribuirse varios en el contorno del mismo.

Aeródromo militar Turleque 2

            Existe documentación relativa a este campo, pero nadie recuerda la existencia del mismo, por lo que probablemente fue un proyecto que nunca se llevó a cabo.
            Su ubicación estaba prevista junto al río Algodor, a 6 Km al N.E. de Turleque, en el ángulo formado por el río y el  camino que va a Mora.
           Las pistas tenían forma de “L”, cuyas medidas eran de 1000 m x 300 m. Tal vez se planteara como aeródromo de socorro, visible desde el aire y proporcionando ciertas garantías en caso de emergencia.

Aeródromo militar Tembleque S

            Se trata de un aeródromo de grandes dimensiones preparado para desplegar un operativo a las 24 horas del aviso, con una dotación mínima de un sargento y veinticuatro soldados, por lo que era clasificado como Semipermanente. Construido a finales de 1936, se sitúa a la derecha de la carretera CM 4056 en el tramo que va a la autovía de Andalucía, a 7 Km de Turleque, junto al camino de Tembleque-Consuegra que le da acceso desde la carretera. Disponía de refugios antiametrallamiento en su perímetro y un refugio antiaéreo  junto a la casa de labor que sirvió de alojamiento al personal del campo. Estaba bien comunicado, pues poseía línea telefónica. Respecto a hangares y defensas antiaéreas, carecía de tales elementos, contando con un polvorín importante en las proximidades.

Cuando se estabilizaron los frentes en Madrid, los aeródromos descritos fueron perdiendo importancia progresivamente hasta quedar inactivos y abandonados antes del fin de la guerra.

FUENTE: Archivo Histórico del Ejército del Aire.

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