REPASO DE LAS TRES SEMANAS DE EPIDEMIAS Y DEMOGRAFÍA

Agradecemos la participación en nuestros asociados Pedro Casas, José Muñoz, Ángel Martín-Fontecha, Pilar Serrano, Luis Miguel Román, Pedro Antonio Fernández y Félix Patiño. Después de la lectura, siempre agradable, de las aportaciones de nuestros asociados sobre epidemias y demografía, hacemos un breve repaso que sólo pretende provocar otras opiniones de los lectores inquietos.

Hemos imaginado las obras en Alcázar de San Juan a comienzos del XVII, donde Luis Miguel nos detalla la defensa de esta villa ante la peste del momento: el aislamiento, cerrando la ciudad y dejando sólo cuatro puertas abiertas y vigiladas.

Otra epidemia del XVII, fue la peste que 1684 arrasó la población de Villafranca de los Caballeros, y dejó a los supervivientes en la miseria, no le quedó otra al Ayuntamiento que suplicar a la Real Hacienda la demora y relajación de sus pagos pendientes.

Pero acercándonos en el tiempo hay tres enfermedades nombradas por casi todos: Tercianas, cólera y gripe española.

Tercianas: Las fiebres recurrentes palúdicas han sido un azote generalizado en todo el Campo de San Juan. La experiencia hizo que las asociasen con los efluvios insanos de las aguas estancadas. Las lagunas y los encharcamientos han sido comunes en nuestra tierra, todos tenemos un ejemplo cercano.

La medicina del siglo XVIII hizo lo que pudo. Medicamentos provocadores del vómito, de “evacuaciones limpiadoras” y sangrías, se emparejaron con la quina que resultó efectiva y las autoridades mandaban socorros de quina cada vez que había una crisis.

El inquieto prior de Argamasilla de Alba, don Antonio Sánchez de Liaño, consiguió una fórmula eficacísima para aliviar los síntomas de esta enfermedad. Antes tuvo que hablar con el médico cirujano de la familia real, don Antonio Fernández. La fórmula, la posología y el éxito de este medicamento están detallados en el escrito de Pilar Serrano de Menchén.

Ejemplos crueles con un abultado número de bajas son Turleque y Tembleque entre los siglos XIX y XX por la vecindad de sus lagunas.

Cólera: El azote epidémico del siglo XIX.

Villafranca, 1855.- 77 invadidos y 17 muertos (informe médico)
Villarta, 1855.- 89 muertos (libros parroquiales)
Arenas, 1855.- 1 fallecido
Herencia, 1855.- 56 fallecidos
Tembleque 1885.- Muchos más de 350 infectados y 91 fallecidos.

Estos datos son sólo un síntoma de que hubo una mortalidad importante en nuestra tierra durante los años difíciles del cólera en el XIX. Cada cronista cuenta sus hechos con los datos que ha mirado y seguro que se han escapado muchos casos. La conclusión es que el efecto sobre la población en pocos meses es devastador. Fue la enfermedad más temida en nuestro campo durante el siglo XIX.

Las medicinas usadas en Villafranca en 1855, fueron las siguientes:

  1. Píldoras de opio, en porciones, que se mostraron muy útiles a la hora de relajar al enfermo. Procurando retirarlas cuanto antes.
  2. El láudano en gotas, con el mismo objetivo.
  3. Lavativas de agua de almidón y láudano.
  4. Infusiones tibias con gotas de aguardiente.
  5. Agua fresca.
  6. Botija de agua caliente en la cama si el enfermo llega a la frialdad, en casos graves.
  7. Baños calientes y envolver al enfermo en una manta rociada con mostaza, para casos muy graves, en peligro de muerte.

Seguro que se completaban con medidas higiénicas comunes como se hacía en Villarta:

  1. Mantenimiento adecuado de las redes de agua potable.
  2. Control permanente de las aguas de consumo.
  3. Sistemas de controles de letrinas, pozos ciegos o cloacas
  4. Control y reducción de los focos infecciosos de residuos.
  5. Control sanitario de alimentos.
  6. Lavado minucioso de frutas y verduras, etc.

Gripe española:

La Covid 19 ha desempolvado las imágenes de distintos lugares del mundo con personas usando mascarilla en los años 1918 – 1919. La gran pandemia provocada por el virus H1N1 que también enseñoreó en nuestro Campo de San Juan. Algunos datos de Ciudad Real, para imaginar su virulencia nos los proporciona Ángel Martín-Fontecha:

5 de Octubre: En Daimiel 250 casos de gripe, 10 muertos, clausura de escuelas y campaña de vacunación. 9 de Octubre: En Tomelloso, 3000 casos de gripe, 22 muertos.
14 de Octubre: En Socuéllamos 350 atacados. 7 muertos. 18 de Octubre: En Herencia no se contabiliza ningún caso y se cuantifica en 2000 las vacunaciones realizadas. Otras localidades cercanas: Socuéllamos, 32 nuevos casos con dos defunciones; Tomelloso, 843
invasiones de gripe y 11 de viruela; Villarrubia de los Ojos, 54 casos nuevos y 5 defunciones (se indica que faltan desinfectantes); Villarta de San Juan, 10 casos…

También nos aporta los siguientes datos sobre la gripe en el distrito del Alcázar de San Juan

En Villafranca las defunciones por esos años son las siguientes:

Otra epidemia:

Garrotillo o difteria: El nombre de garrotillo deriva de la cara de los enfermos en un cruel sufrimiento que la hacía comparable al rostro de los penados que sufrían el “tormento del garrote”. Sabemos de su existencia desde el siglo XVI.

En Villafranca en octubre de 1914 se considera muy extendida una infección de difteria y la Junta de Sanidad impone las medidas siguientes:

  • Cierre de las escuelas.
  • Limpieza de la vía pública.
  • Prohibición de la asistencia de niños a los entierros de muertos por difteria.
  • Aislamiento de los enfermos.
  • Desinfección de las habitaciones y objetos que hayan usado los enfermos, los de poco valor deben quemarse.
  • Prohibición de dejar en el campo cadáveres de caballerías sin enterrar.

Sólo queremos dar unas pinceladas de los muchos datos y secuencias históricas que se han mostrado en nuestra web por personas de nuestro Grupo. Con ellos comenzamos una serie de ciclos temporales dedicados a temas comunes de interés. El próximo, seguro que nos interesa a todos: El patrimonio desaparecido o en vías de desaparecer.

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