Tercianas y gripe española en Turleque

TERCIANAS. LA EPIDEMIA QUE DIEZMÓ LA POBLACIÓN DE TURLEQUE EN EL SIGLO XIX

A mediados de 1802, se desencadena en Turleque una terrible epidemia que se prolonga, aunque bastante atenuada en los últimos años, hasta 1805, moviendo a la junta de caridad y salud pública de la villa a solicitar ayuda urgente.
El Consejo de Castilla ordenó al gobernador de Alcazar de San Juan que se utilizasen fondos de los pueblos vecinos y, amparándose en esta resolución, se enviasen  20.000 reales del pósito de Consuegra de los que sólo salieron 10.000 tras litigar y ratificarse el Consejo para que se llevase a cabo el cumplimiento de su orden.
En otoño de ese mismo año, el Ayuntamiento dio cuenta del estado de abandono de los campos debido a las fiebres que afectaban a la mayor parte del vecindario, provocando la imposibilidad de realizar la vendimia y la sementera, llegando al extremo de no encontrar mano de obra a ningún precio, ni dentro, ni fuera de la villa.
Basta con echar un vistazo a los libros parroquiales para darnos cuenta de la magnitud de la tragedia. La epidemia se llevó la vida de 564 habitantes. Las notas que encontramos en los citados libros nos relatan la desolación que debió cundir entre los turlequeños:
«Al folio 202 se haya la primera partida de las personas que fallecieron en la cruel epidemia que afligió a este desgraciado pueblo. Desde el mes de agosto de 1802. Y fallecieron ciento quarenta y quatro adultos y ciento dos párvulos hasta el último de marzo de 1803. Y para eterna memoria lo firmo. Arriscado»
Esta nota se encuentra en la primera página del libro II de defunciones. En el folio 202, escrito de la misma mano, podemos leer:
«Téngase presente la diferencia que hay de personas que han fallecido este año a las que murieron en años anteriores, pues no bajan en este de 230 entre adultos y párvulos»
La media de mortandad en años anteriores solía ser de veinticinco personas al año, oscilando las cifras en plena epidemia entre ocho y diez fallecidos diarios, cebándose con familias enteras. Incluso el médico, don Antonio Echeverri Larraldegui, falleció el 26 de agosto de 1803. Una consecuencia de este suceso, fue la desaparición de muchos apellidos.
El médico don José Martínez de San Martín, comisionado por los reyes para luchar contra la epidemia en la Mancha en su visita a nuestra villa,  informó que, desde septiembre de 1801 hasta noviembre de 1804, se había perdido la mitad de la población.
Las aguas estancadas en la laguna próxima a la villa, tras un año de lluvias abundantes, fue la causa del desastre.
Si los libros parroquiales son una buena herramienta de consulta, no lo es menos el diario de un humilde molinero llamado Lucio Fernández García:
«El día 3 de septiembre de 1886, descargó sobre Turleque una nube tan extraordinaria, que la Vega se llenó de agua hasta una altura de dos varas. Hubo hundimiento de paredes y techumbres y las aguas arrastraron el brocal y las pilas de la fuente vieja. La pila llegó hasta el camino de Tembleque. Como consecuencia del agua estancada en la Vega, en el año siguiente, 1887, se declaró una epidemia de tercianas, siendo muy pocas las personas que no la padecieron, muriendo muchos vecinos.»
En efecto, según los datos consultados en los libros parroquiales, entre 1887 y 1888 fallecieron 122 personas a consecuencia de las tercianas.
El agua y los mosquitos pusieron en jaque a Turleque y otros pueblos de la comarca. Fuera como fuere, aquí queda este episodio triste de nuestra historia. 

TURLEQUE Y LA GRIPE ESPAÑOLA

Entre 1918 y 1920 se propagó una pandemia mal llamada Gripe Española. España, país neutral en la Gran Guerra trató desde el primer momento de su aparición sin censuras la información relativa a esta enfermedad y sus consecuencias, a diferencia de otros países inmersos en el conflicto bélico que no lo hicieron. A pesar de no ser el origen, nuestro país fue uno de los más afectados con ocho millones de personas infectadas y trescientos mil fallecidos.
El “Soldado de Nápoles”, que así es como denominaban a la enfermedad los periódicos españoles, entró por Madrid la segunda quincena de mayo de 1918, apareciendo los primeros casos en la provincia de Toledo en el mes de junio.
Uno de los periódicos que ofrecían datos sobre la evolución de la pandemia en la provincia de Toledo era el diario El Castellano, del cual he extraído la información que voy a exponer en estas líneas.
Nuestra villa pasó el verano con normalidad, sin ninguna incidencia relacionada con la nueva enfermedad, incluso el 29 de septiembre se celebró la romería del Smo. Cristo del Valle a la que, según la crónica del día, acudieron los pueblos de Tembleque, Turleque, Villanueva de Bogas y Mora, ajenos a la tormenta que se estaba formando.
El 4 de octubre, el diario conservador publica la relación de municipios afectados por la gripe, que ya se estaba extendiendo de forma exponencial por la provincia, siendo la situación preocupante en Urda que contaba con 500 enfermos que sufrían graves complicaciones pulmonares.
No es de extrañar, pues días antes acudieron al pueblo toledano multitud de peregrinos y visitantes a las fiestas del Smo. Cristo de la Vera-Cruz.
Un acertado refrán castellano dice: Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
Serían los ayuntamientos quienes lideraran la crisis en sus respectivos pueblos, informando puntualmente al gobernador civil de la provincia sobre la  situación sanitaria en el municipio.
Turleque vivía con normalidad, vendimiando y celebrando la feria en honor a Ntra. Sra. del Rosario, que ese año caería en domingo 6 de octubre.
La epidemia seguía avanzando con grandes diferencias de unos pueblos a otros, dependiendo de las medidas preventivas implantadas por las autoridades municipales y médicas.
En la publicación del 18 de octubre aparece por primera vez Turleque en la lista de municipios afectados y se estrena con fuerza, destacando sobre el resto de municipios con la desorbitada cifra de 500 infectados en tratamiento, 8 fallecidos y 5 altas. Teniendo en cuenta que nuestra villa entonces contaba con unos 1.700 habitantes, había enfermado casi un tercio de la población. Según consta, para paliar los efectos de la desastrosa situación, el Consistorio había recibido de la Excma. Diputación Provincial ayuda en forma de medicinas y desinfectante.
Los propios vecinos de los pueblos afectados, movidos por el temor al contagio, del mismo modo que ocurre en la actualidad, rociaban sus casas y puertas de calle con  Zotal, incluso marcaban con un pañuelo atado  las puertas de los infectados para evitar visitas.
En el parte publicado el 19 de octubre, Turleque suma 5 contagios más y 14 personas son dadas de alta sin, afortunadamente, ningún fallecido.
Nuestro municipio no aparece en los listados hasta el día 31 de octubre, donde vuelve a encabezarlo, esta vez con una excelente noticia:
“Ha desaparecido la epidemia”
¡Habíamos ganado el primer asalto!

Fragmento de la página 3 del diario «El Castellano», 18 de octubre de 1918

El segundo brote llega en febrero de 1919, siendo más severo que el anterior. En esta ocasión la enfermedad se ceba con la población de la capital, pues en la ciudad de Toledo, a diferencia de la provincia, el brote de octubre había tenido menor incidencia.
En la comarca empieza a extenderse de nuevo a mediados del mes de marzo, no apareciendo casos en Turleque, al menos de forma oficial.
A pesar de la distancia en el tiempo, existen muchas similitudes en el desarrollo, expansión y control de la Gripe Española y el Covid-19.
Una vez más, el teatro de la historia se repite y es importante que nos aprendamos el guion. Cierto es que el mundo no se puede arreglar con un simple chasquido de dedos, pero podemos cambiar nuestra actitud y poner en marcha la medida más potente ante cualquier adversidad: el sentido común.
¡Juntos venceremos!

Operarios desinfectando calles, junio 2020

Pedro Antonio Fernández

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