Un diálogo sobre la historia y la antropología como perspectivas complementarias

Una manera no solo de hacer “grupo” sino de aprender de los conocimientos y las experiencias individuales de los miembros es por medio de diálogos sobre temas fundamentales en el Campo de San Juan.  Hay un sinfín de temas sobre los cuales nos podemos enfocar.  Ayudarnos entre nosotros a resolver incógnitas, buscar fuentes, probar teorías e interpretaciones sería una de las mejores funciones de este grupo.  Hay que atreverse a lanzar ideas, preguntas y compartir inquietudes.

Ya tuvimos inicios de estos intercambios con los diálogos de Pedro Mariblanca sobre Sancho Panza y otros temas.  Aquí, y con el permiso de Marcial Morales, reproducimos un intercambio que iniciamos hace unas semanas sobre las estructuras y la durabilidad de ciertos regímenes en La Mancha y en España en general y sobre el periodo o momento histórico en que termina la larga duración de un régimen político-económico. Múltiples perspectivas de interpretación complementan nuestros trabajos sobre la historia de España.

 

A raíz de las ideas generadas en nuestra primera reunión, el pasado 2 de julio, 2017 Marcial Morales Sánchez-Tembleque nos brindó a todos los que estamos en la listserv CAMPOSANJUAN-L@cornell.edu unas cuantas reacciones suyas a los temas que se sugirieron por escrito o verbalmente en la reunión.

21 julio, 2017

Mensaje de Marcial a la listserv:

Dos temas sirvieron como inicio de un diálogo entre Marcial, Pilar, y Davydd.

  1. El origen y desarrollo del Estado Moderno a través de la documentación medieval del Priorato, es un tema interesantísimo y que, como pocos, influyen y transgreden esa historia general en el ámbito de Occidente.
  2. El tema del régimen señorial. Solamente lanzo una pregunta, escribe Marcial, ¿cómo es posible que unas mismas estructuras jurídico-político-ideológicas permaneciesen vigentes con tan pocas variaciones durante ¡700 años!?. Un apunte al respecto: cuando entran en Madridejos las tropas napoleónicas en 1808, unos meses antes de la batalla de Bailén, la población se levanta en armas a favor de su rey y su señor, contra el poderosísimo ejército imperial que venía a liberarles del “yugo” señorial.

10 de agosto

Mensaje de Davydd y Pilar a Marcial:

En consecuencia, Davydd y Pilar le mandaron a Marcial el pdf de un número especial de la revisita Antropología retando a los antropólogos españoles a enfrentarse con la implicación de su disciplina en las políticas regionalistas en España.  Este debate intenta basar el análisis de las identidades y regímenes regionales en la historia y economía política de España desde la Reconquista.

Para los que tengan interés en este número especial, se encuentra aquí: https://campodesanjuan.org/wp-content/uploads/2016/12/greenwood-anthropologicc81a_debate.pdf.

A partir de esto, se abre un vivo diálogo sobre temas fundamentales en la historia de España y del Campo de San Juan, el tipo de diálogo que quisiéramos fomentar como una de las herramientas para facilitar el estudio de la historia y la cultura del Campo de San Juan y  ayudarnos a todos a encontrar ideas, fuentes y perspectivas críticas que puedan aportar a nuestra continua formación como investigadores.

10 de agosto, 2017

Marcial responde

Esta respuesta me ha obligado a hacer alguna relectura y desempolvar libros y apuntes; también revisar algunas ideas. Te adjunto mis comentarios en el fichero para que tu dispongas del contenido como mejor consideres.

 

Marcial

Para los que tengan interés en el texto completo de Marcial, ver: https://campodesanjuan.org/wp-content/uploads/2017/05/acerca-de-la-cuestiocc81n-territorial-en-espancc83a.pdf.

DEBATE CON DAVYDD, ACERCA DE LA CUESTIÓN TERRITORIAL EN ESPAÑA (redactado)

“Quisiera aportar aquí mi punto de vista como historiador al debate antropológico que sobre la cuestión de España plantea Davydd, y más en concreto sobre los problemas de territorialidad y nacionalismos en el Estado español, con alto riesgo de salirme de la cuestión central de dicho debate. En todo caso lo que muestro aquí es una reflexión personal acerca de España, que ha ido madurando con los años de investigación. También se podrá ver cómo el estudio local o comarcal ayudan a completar y en ocasiones explicar contextos de la historia mucho más generales.

Para Davydd el elemento histórico es muy importante en el estudio antropológico, y creo que está en lo cierto. El entendimiento de las cuestiones que plantea la actualidad, donde el antropólogo dirige también su mirada, entendemos que se alcanza de una mejor manera rastreando el pasado, más o menos lejano o cercano, pero en definitiva del pasado, tarea que está unida a la labor de la investigación histórica.

Las tensiones territoriales que se viven en la actualidad en España, y que Davydd relaciona con su teoría de la etnogénesis, desde nuestro modesto punto de vista son relativamente nuevas si nos fijamos en el tiempo largo, si bien esta afirmación conviene matizarla. Tampoco se dan solamente en España. Cada una tiene un proceso peculiar con un pasado concreto.

En el territorio español, desde la época de la Reconquista, siempre hubo un reino que reclamó para sí ser cabeza del reino hispano-visigodo que se había perdido. Primero fue el reino astur-leonés y después el reino leonés el que hizo de la idea imperial, la manera de impulsar la unidad perdida de un reino independiente que se extendía a lo largo de toda la Península Ibérica. Durante la etapa feudal, se observa cómo los reinos cristianos peninsulares quedaban vinculados al rey-emperador leonés mediantes fórmulas feudovasalláticas.

[Castilla…]

El Fuero de Consuegra es muy esclarecedor en este sentido:<<Alfonsum Florem Regum, […]/ imponens leges positis sub iuridicione. [Sic Navarrensem Regem, sic legionensem, Si[c] aragonensem, Domuit, sic portugalensem >> (Fuero de Consuegra).

Antes de seguir tenemos que hacer una aclaración, y es que si bien en los versos no aparece el nombre del rey Fernando de Castilla, sino el de su abuelo Alfonso VIII, es por una serie de circunstancias que se hacen difíciles de resumir en este comentario, y que hemos abordado en nuestra tesis doctoral defendida a comienzos de 2016, aún sin publicar.

Lo que ahora queremos destacar a través de los versos de más arriba, es la subordinación jurisdiccional de los reinos hispánicos al rey de Castilla “…imponens leges positis sub iuridicione…”. […]

Dentro de Castilla el poder del monarca castellano hacia 1200 se concibe como absoluto y soberano. Conceptos que en la época están muy vinculados a la idea de imperio, que no reconoce a ningún poder (emperador y pontífice) por encima del rey de Castilla. Un absolutismo monárquico que es compatible con ciertas formas de pactismo político, que se concreta en los homenajes regios y señoriales cuyos orígenes también se registran, al menos en Castilla, durante este período tan temprano. […].

La nueva teoría política que surge en la Castilla de Alfonso VIII identifica el regnum y el imperium (rey-emperador), no simplemente como manifestación del poder soberano del monarca, sino también como rey de reyes, como un emperador en el sentido medieval, ya que el rey de Castilla es considerado como el heredero de un imperio hispano-visigodo, que se extiende a través de toda la Península Ibérica. […]

Estamos mostrando algunas de las claves de un modelo que básicamente va a llegar inalterado hasta la misma Constitución de Cádiz, y que surge en el contexto del Renacimiento del siglo XII, en sus últimas décadas, impulsado como hemos dicho por una ideología imperial panhispánica fundamentada en la preeminencia de Castilla, que se articula a través del “mito del imperio” y sus diferentes elementos […]

Este modelo imperial de origen medieval se materializará en una compleja realidad jurídica y política, en el medio y largo plazo. Será un proceso de siglos, que tendrá entre sus hitos más importantes la unión de los reinos de Castilla y León, las de las Coronas de Castilla y de Aragón, la anexión de Navarra a la Corona de Castilla, la unión de Portugal con las Coronas de Castilla y de Aragón, y los decretos de Nueva Planta que afectaron a la Corona de Aragón.[…]. Pero por encima de todo les unía la obediencia y lealtad a un mismo soberano pues todos los títulos del orbe hispánico llegaron a concentrarse en una misma persona, que aquí actuaba como rey de Castilla o de Toledo, y allí como conde de Barcelona o señor de Vizcaya; otro factor de unidad era la religión católica.  León de Arroyal definía en 1789 la monarquía española de la siguiente forma: “La España debemos considerarla compuesta por varias repúblicas confederadas bajo el gobierno y protección de nuestros reyes. Cada villa la hemos de mirar como un pequeño reino, y todo el reino como una villa grande”.

[…].

En los decretos de la Nueva Planta no solamente habría que tener en cuenta el carácter centralizador de la nueva dinastía borbónica, sino también esta ideología imperial castellana que desde principios del siglo XIII se creía con potestad jurisdiccional para intervenir en todos los territorios de la Península Ibérica, como hemos hecho mención en el Fuero de Consuegra (…imponens leges positis sub iuridicione […] aragonensem…). Los Habsburgo españoles lo intentaron con la Unión de Armas en el siglo XVII, pero fracasaron y consideraron más práctico mantener las instituciones y leyes en los reinos de la Corona de Aragón. Sin embargo, Felipe V con el apoyo de un importante ejército francés consiguió imponer las leyes e instituciones castellanas en aquel territorio. Aun así el modelo de estado borbónico procedente de Francia, entendemos que no fue el que se impuso en la monarquía española.

A comienzos del siglo XIX continuaba vigente la idea de una monarquía imperial panhispánica y católica bajo la preeminencia de Castilla, con un territorio que se extendía por varios continentes. El modelo medieval persistía[…]Así se hizo desde la época de Alfonso VIII hasta el reinado de Fernando VII. Es una prueba más de la pervivencia y longevidad del modelo jurídico-político e idelógico que nació en Castilla a finales del siglo XII y que en nuestra opinión quedó especialmente plasmado en la obra de Las Partidas (siglo XIII). Una obra de contenido fundamentalmente doctrinal, también jurídico, que fue importantísima en todos los territorios de la monarquía imperial hispánica, hasta su misma desaparición en las primeras décadas del siglo XIX. […].

A comienzos del siglo XIX no eran problemas étnicos y territoriales los que inquietaban a los españoles. El principal problema fue el ejercicio del poder y especialmente el ejercicio del poder por parte del monarca. Las relaciones de España y Francia durante la época napoleónica hicieron sentir a parte de los españoles que algo no marchaba bien.  […]

El modelo de monarquía imperial había cumplido a comienzos del siglo XIX su importante función histórica, pero necesitaba de una reforma o cambio y así lo vieron muchas de las élites políticas, económicas, militares, eclesiásticas e intelectuales, cada una con distintos puntos de vista y matices; pero coincidiendo en una necesidad de reforma de un sistema que se veía en buena medida agotado. Fruto de esta situación surgió la Constitución de Cádiz. En los debates el problema territorial, de fueros, etc. no es una cuestión primordial. Uno de los problemas básicos, como hemos indicado es el ejercicio del poder. En definitiva el control y acceso del poder en todos los niveles desde el monarca hasta los municipios.

[…].

Desde nuestro punto de vista los nacionalismos y la etnogénesis que tiene lugar en España en el siglo XIX y XX son problemas nuevos, de época contemporánea. Porque a la altura de principios del siglo XIX, tales problemas no existían y la prueba de estrés a la que sometió Napoléon el conjunto de España en esa época, pudo haber revelado este problema; pero en ningún momento lo detectamos. Es más, vascos y catalanes se destacaron por la lucha en el frente armado y en las mismas Cortes por la defensa de la monarquía, la unidad y la independencia de España. La monarquía imperial panhispánica parecía haber resuelto los problemas territoriales a la altura de 1800, no así otras cuestiones centrales como el ejercicio y control del poder del monarca.

Por tanto pensamos que el problema territorial, étnico y nacionalista existente en la actualidad en España viene del modo en el que se lleva a cabo la construcción del Estado-Nación durante el siglo XIX y XX […]

Por tanto sería conveniente el estudio de la construcción de ese Estado-Nación durante el siglo XIX y XX y cómo algunos territorios que forman parte de España se pudieron sentir o se sienten al margen de ese proyecto común.

A ver qué os parece,

Marcial.

14 de agosto, 2017

Responden Davydd y Pilar

Hola Marcial,

Antes que nada, te agradezco la atención que le has dedicado a un texto heterogéneo, desigual, y bastante polémico.  Aunque tengo algunos colegas que responden a los textos con la intención de crear un diálogo y aclarar las ideas recíprocamente, lamento que ocurre con poca frecuencia con mis colegas en España y aún menos ahora que todos están compitiendo para publicar de manera que se contabilice en los sexenios.  Equivocados incentivos, anti-intelectuales y anti-académicos.

Entiendo el argumento que propones y la cronología que sugieres para estas dinámicas.  No discrepo desde el punto de vista constitucional y de las estructuras que citas y te agradezco esta secuencia que es mucho más clara y bien fundamentada que la mía.

Creo que quedan unos elementos distintos en nuestras interpretaciones que se podrían conciliar en una visión sintética de la historia y la antropología más productiva aún (y eso es muy poco frecuente en la literatura).  Subyaciendo la cronología institucional que señalas, creo que hay unos conceptos culturales y prácticas políticas que vienen de muy atrás y que permanecen hasta hoy (aunque muy trasformados).  […].  La supervivencia de estas ideas se ve en el racismo, las justificaciones chauvinistas de las identidades étnicas y las jerarquías sociales, etc.  [..].

Así que un elemento en mi respuesta a tu argumento es que, detrás de los regímenes políticos hay un estrato histórico-cultural que viene de muy atrás y que sigue ejerciendo una influencia básica en la política. Hoy en día es interesante leer las justificaciones identitarias en los estatutos de autonomía de Euskadi, Cataluña, y Andalucía (nobleza colectiva, crisol de culturas, etc.) desde esta perspectiva.  Y también es llamativa la total falta de base histórico-cultural de este tipo en el muy pobre preámbulo del estatuto de Castilla-La Mancha. (Esto nos sorprende e irrita, abriendo muchas conversaciones entre Pilar y yo.)

El segundo elemento está más cerca del nivel institucional a que llevas tu análisis.  A mí me llamó mucho la atención el sistema de chantajes mutuos entre los Habsburgo y los regímenes forales de la península.  […]. Los derechos de las regiones siempre se fundamentan en argumentos histórico-culturales que son obras de ingenio, a veces rayando en la frivolidad.  […].  Estas dinámicas oposicionales de invención cultural tienen su propia historia. Escucho fascinado la versión contemporánea muy empobrecida de los independentistas catalanes y las afirmaciones sobre las tres culturas en Andalucía.

Para mí el momento clave del cambio cultural es cuando deja de ser posible ser “español” y ser o vasco, catalán, etc.  Este momento lo puedo fechar en Euskadi a fines del XIX. Figuras interesantes en aquel momento son Vicente Laffitte Obineta y Pablo de Gorosabel. Ambos eran campeones de la cultura vasca y se consideraban españoles o más, los mejores españoles.  Unos años más tarde, no sería posible ser vasco y español.  De hecho, en Tolosa se cambió el nombre de la avenida que llevaba el nombre Gorosabel porque había tenido la temeridad de criticar los fueros vascos como una incoherente colección de leyendas, folklore y leyes.  Le llaman ahora “españolista” o ni se acuerdan de él.

Así que nuestras dos líneas interpretativas coinciden en que hay un momento de cambio fundamental en el XIX y XX, pero llegamos a esta conclusión por caminos distintos.  De hecho, creo que esta doble perspectiva histórico-cultural podría ser la base de una publicación conjunta interesante.

[….]  Sigamos dialogando.

14 agosto, 2017

Otra respuesta de Pilar y Davydd

Hola Marcial,

Tus comentarios ahora tienen una urgencia aún mayor después de los atentados de ayer y hoy.  […].

Gracias por la referencia al libro de Orlando Gómez. Lo he pedido en Kindle y lo leeré con interés.

Volvamos a la historia.

Pilar observa que tanto para el caso de tu muy importante tema sobre la durabilidad de los de sistemas poder (Ordenes Militares, Antiguo Régimen, etc.) como para el desprestigio político actual, España no funcionaba ni funciona en un vacuum. Las políticas en la España del XIX fueron influidas más de lo que se reconoce por las Revoluciones americana y francesa. Fue un verdadero vuelco sísmico pasar del concepto de poder en la persona del rey (o emperador), al poder en manos del pueblo o sus representantes elegidos. El concepto de elegir individuos representativos en todos los niveles de gobierno no se practica en España, ya que se eligen “listas cerradas.” En esto hay una gran diferencia con la práctica de la democracia en los EE.UU. A pesar de los puntos débiles que tiene el sistema americano, los senadores, diputados, representantes locales son responsables (“accountable”) ante el electorado individualmente. Esto otorga mucho más poder al pueblo votante y rebaja el nivel de corrupción. La falta de verdadera participación y control sobre los políticos que hay en España, forma parte del poco respeto por la “clase política.” [Hasta aquí los comentarios de Pilar]

Escribe Davydd: Es verdad lo que dices que el independentismo se debe en parte al fracaso, la corrupción y la incompetencia de los políticos tanto en Cataluña como en el resto de España.  Pero también en muchos países, los políticos son los profesionales peor valorados por toda la sociedad y creo que es justo que no se les respete porque la mayoría no se lo merecen.  Igual está pasando ya en otras profesiones como los académicos, el clero, los médicos, etc.[…]

En España, la misma incompetencia y corrupción política, las oligarquías y los caciquismos se protestan ahora afirmando las identidades regionales inventadas y reinventadas para justificar el odio y la falta de justicia social.  En un país realmente social demócrata, no habría los extremos de ganadores y perdedores que hay.  […]

Al fin y al cabo, la historia siempre forma un cauce y un hilo conductor.  Sobreponernos a estas herencias funestas es el reto y yo tampoco confío ni en el deseo ni en la habilidad de los políticos actuales para liderar el esfuerzo.

Saludos,

Davydd y Pilar

15 de agosto, 2017

Responde Marcial

Hola Pilar y Davydd,

[…]

Reflexionando sobre esta cuestión he ido a dar con un casi vecino vuestro, a lo mejor lo conocéis. Es un neoyorquino de origen hispano, Orlando N. Gómez, ha escrito un libro en 2013, titulado El poder de lo sublime: cuatro ensayos de virtudes y decepciones (podéis ver alguna páginas en Google books). Creo que es interesante. En uno de los capítulos(<<Un ensayo acerca de la política y políticos virtuosos y decepcionantes responsables del futuro de los demás>>, pp. 50 y ss.) que he podido leer, aborda el tema de la demagogia, cinismo y corrupción de los de arriba y su repercusión en la sociedad. Es un tema fundamental, de máxima actualidad. La gente de la calle percibe que algo no marcha bien en el ejercicio del poder, por mucho que se quiera maquillar desde los altavoces mediáticos, y tiene necesidad de protestar de distintas maneras. Bien es verdad que a veces el remedio es peor que la enfermedad. Evidentemente hay un descontento en parte de la sociedad y eso se muestra en las tendencias políticas…

[..]

Marcial

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